Cuando se lee a autores de la llamada novela negra de calidad indiscutible, como los norteamericanos Dashiel Hammentt, Raymond Chadler y Jim Thompson, asaltan dudas respecto a las supuestas diferencias hechas por la crítica literaria en relación a una supuesta calidad menor de este género. Se trata de obras tanto o mejor escritas, con un desarrollo psicológico de los personajes tan acabado como los del propio Dostoievsky, con una tensión dramática (intriga) todavía más tirante, y además, con finales las más de las veces felices, en pro de la justicia, la gran mayoría.



