Fedor Dostoievsky, Humillados y Ofendidos

En Humillados y ofendidos, la relación amorosa que nos entrega de primera mano el narrador, no deja de sorprender otra vez por la introspección de esa conciencia culposa que el novelista hace con sus personajes. Vania (Iván Petróvich), escritor y narrador de la historia, nos introduce en la problemática que lo afecta por causa del noviazgo entre Alioscha y Natascha, de quien él también está enamorado desde hace muchos años. Se produce así un triángulo en el cual Vania servirá de paño de lágrimas a Natascha y también por momentos al propio Alioscha. Conmueve, naturalmente, la lealtad de Vania para con ambos, al extremo que a ratos resulta difícil comprender la grandeza de su espíritu para no despreciar a su rival y permanecer fiel a la amistad.

Por momentos a este lector le gustaría saber si los personajes responden al estereotipo del hombre ruso de aquella época, o si se trata sólo de una idealización del espíritu humano. Hoy, es posible que algún crítico pudiera catalogar a los personajes de Dostoievski como naif, por su incipiente ingenuidad. El candor deslumbra en contraste, por ejemplo, con la oscuridad del alma de los personajes de la novela actual. No sabemos si se trata de mera ingenuidad por parte del propio escritor, o bien de una espiritualidad excepcional del alma del pueblo ruso.

(más…)

Publicado en on Julio 7, 2008 at 1:48 pm Comentarios (1)
Tags: , , , ,