“Bienvenido sea el día”. Bonito título ¿no? Título constructivo. Optimista. Es bueno que se escriba en ese temple de ánimo. Los lectores ya estamos cansados de tanta seudo-literatura inspirada en corrientes pesimistas. De esos escritorzuelos prefabricados que se lamentan con “lágrimas de cocodrilo” por la incomprensión y las drogas y el sinsentido de la vida. En definitiva: el remedio de un existencialismo populachero.



