Nada puede ser más contradictorio en nuestro país que el tema de la educación. Moros y cristianos atacamos o defendemos posiciones, pero en concreto no se hace nada importante. Salvo, claro, seguir hablando en contra o a favor de tal o cual idea, especialmente, cuando se aproximan las elecciones. Entonces despiertan voces de alarma denunciando los grandes problemas y deficiencias que padece el país al respecto.



