Hernán Valdés. Fantasmas literarios.

hernan-valdesHernán Valdés, en Fantasmas literarios, recrea parte de su juventud en un Santiago de Chile de los años 60’. Una época cuando todavía pasaba por un joven provinciano inmerso en la ciudad y sus encantos, cuyas afinidades con las Letras  lo llevarán a abandonar su carrera universitaria para convertirse en un bohemio, asiduo contertulio de bares y cafés del Santiago de entonces.

 

           

La llanura y amenidad del relato sumergen al lector –y especialmente a los interesados en literatura chilena- en los pormenores de las vidas de algunos personajes importantes de nuestro medio literario. La descripción pormenorizada de ciertos lugares como el Café Brasil, La unión Chica, etc., donde se daban y se dan en la obra cita los escritores y poetas, adquiere el interés en tanto nos parece reveladora de las costumbres y amistades existentes entre los literatos de entonces. Así, concurren al relato: Andrés Sabella, Teófilo Cid, Carlos de Rokha, Stella Díaz, Jorge Onfray, El Chico Molina, Pancho Huneus, Nicanor Parra, Claudio Giaconi, Jorge Tellier, Luis Oyarzún,  Enrique Lihn, Teresa Hamel, Mauricio Wacquez, entre muchos otros.

           

La mirada atenta de este joven que comienza su vida intelectual frecuentando bares y cafés con propósitos literarios, nos va poniendo al corriente de las tensiones y presiones de los escritores del Chile de los años 60’. Su amistad con Teófilo Cid resulta reveladora para mostrar el derrumbe y deterioro de un hombre de genio e inteligencia suficiente para haber podido salir adelante, si los medios así se lo hubieran permitido. Lo mismo en el caso de las debilidades de Luis Oyarzún, de quien nos habla de su triste decadencia. De Lihn conoceremos parte de sus intimidades amorosas, cuyos frutos reconocemos vivos en su poesía.

           

La obra tiene así un valor histórico de mucho interés, y nos permite conocer a su vez el alma de este escritor chileno radicado en Europa y que por razones sentimentales e incertidumbres personales, como el mismo lo confiesa, no ha querido retornar al país desde que saliera al exilio en 1974. 

           

Recordemos de Hernán Valés especialmente la novela Tejas verdes, obra que detalla la experiencia vivida por el propio escritor en manos de la dictadura, pero limpia del resentimiento ideológico que caracteriza las obras de algunos escritores nacionales a la hora de recrear esos duros años. Valdés extrae la emoción y objetiviza el mundo narrado, consiguiendo así mejores resultados literarios que otras obras del mismo tenor. 

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