Viktor Kravchenko. Yo elegí la libertad

El libro testimonio Yo elegi la libertad, escrito en forma novelada por el ruso Víctor Kravchenko, da cuenta del estado-policial creado por el Partido Comunista para gobernar Rusia después de la revolución que terminó con el imperio zarista. Un libro que acaso después del derrumbe del sistema soviético, cobra un valor que no alcanzó el año de su publicación (1947), como testimonio fidedigno de los abusos de poder cometidos por Stalin, escrito con el lenguaje llano y ameno que caracteriza la literatura rusa de todos los tiempos.

      

El narrador en primera persona, focalizado en la persona concreta de Víctor Kravchenko, avanza desde su más temprana infancia hasta la madurez que lo llevó a escribir semejante libro. Cuyo objetivo, claramente explícito, no es otro que denunciar a las demás naciones el horror impuesto por el nuevo régimen soviético para gobernar el país, bajo el imperio de la fuerza y la tortura. Sistema más propio al accionar de la tiranía que al de uno propiamente revolucionario, basado en la idea de justicia e igualdad.

      

No cabe duda que su escritura corresponde al resultado de una búsqueda de liberación personal, tendiente a comunicar a otros lo que nos afecta, y que el escritor considera un deber moral revelar en aras de la justicia y el bien común, como suele ser toda literatura con fundamentos ideológicos. La advertencia a las naciones democráticas que veían entonces con mucha ingenuidad la situación interna de la Rusia de Stalin, muestra el deseo del autor de trascender las fronteras. “La dictadura comunista en la U.R.S.S. no es exclusivamente un problema del pueblo ruso, o sólo de las democracias. Es un problema de la humanidad entera.”   

      

Yo elegí la libertad es una novela indudablemente de naturaleza histórica, por cuanto busca retratar una realidad particular y concreta. Aquella vista a través de los ojos de Víctor Kravchenko y retratada por su pluma, después de haber pasado por las más diversas experiencias  hasta su decisión de abandonar la Unión Soviética para escribir su denuncia. En un momento histórico en que, por cierto, resultaba políticamente incorrecto hacerlo.

      

El narrador protagonista, Kravchencko, cuenta que gracias a su diligencia como trabajador metalúrgico de una fábrica de cañerías y a las coordenadas del destino que cruzaron su vida con un alto funcionario de gobierno (Ordzhonikidze), tuvo la oportunidad de estudiar en la universidad para titularse de ingeniero metalúrgico y ascender de esta manera poco a poco algunas gradas dentro de la sorprendente jerarquía comunista, hasta convertirse en funcionario de alto rango. Pero pasando primero por una vida tortuosa como cualquier otro ciudadano ruso, expuesto a las terroríficas “purgas” a las que constantemente eran sometidos los miembros del Partido por parte de la policía política.

       Destaca en el relato, como en la gran mayoría de las novelas rusas del pasado siglo XIX, el retrato fidedigno de la humildad y ternura del pueblo ruso. Los abuelos y los padres del propio Kravchenko resultan personajes conmovedores en su tipo. Un abuelo zarista y un padre revolucionario (Andrei Fyodorovich Kravchenko), que pasa parte importante de su vida preso después del fracaso del levantamiento de 1905 contra el zar, entregan consistencia al relato al mostrarnos el curso de sus vidas y con ello los antecedentes previos a la revolución bolchevique de 1917 que terminó con la muerte del zar y la implantación del Estado Comunista.

       Los diálogos, ingrediente infaltable en la literatura rusa, nos ponen al corriente de la intimidad de los personajes. A través de ellos el lector alcanza a mirar la honradez del alma del pueblo ruso. Las relaciones con los padres, y con los amigos. Asimismo, la nobleza existente en las relaciones de pareja de los matrimonios viejos. Los consejos del padre al hijo conmueven por su ternura. Una ternura difícil de encontrar en la literatura de cualquier otro rincón del planeta.

       La detallada descripción del sistema operativo de la policía política creada por el Partido para resguardar los intereses de la nueva institucionalidad y de la cual nos da a conocer algunos de los nombres que usados en aquella época: G.P.U, al comienzo del sistema comunista, y con la sigla: N.K.V.D. posteriormente, nos lleva -a quienes nos ha tocado vivir también alguna vez bajo la dictadura de un régimen totalitario- a encontrar las semejanzas en su sistema operativo. A pesar que, en el caso de Chile, se trataba de una tiranía de derecha y la rusa, como sabemos, de izquierda. La forma de operar de ambas policías, puede traducirse en una misma cosa. Basada en la tortura y el espionaje. En la delación y en la necesidad de la mentira como única arma en manos de los inocentes para defenderse de los cargos imputados por parte del poder omnipotente de las fuerzas de “seguridad interior del Estado.”

       Tal como nos cuenta Kravchenko, el pueblo ruso estaba permanentemente acusado de conspirar contra el régimen, aunque los cargos fueran completamente falsos. Pero la existencia de innumerables campos de concentración y del fusilamiento de millones de rusos tras el proceso de las “purgas” que se sucedían año tras año, demuestra la brutalidad y la inclemencia de los salvadores del pueblo.

       La guerra con Alemania, en el marco de la 2ª Guerra, es abordada también por el protagonista, aunque como un asunto que toca colateralmente su existencia. Pero del cual dirá que Stalin sacó el suficiente provecho de ella para conseguir la unidad del pueblo ruso para su propia causa, y combatir así unidos a los alemanes, en los momentos en que el pueblo ruso pasaba por un período de gran desilusión respecto a la idoneidad de sus gobernantes.

       Otra de las cuestiones que llaman la atención dentro de las tantas cosas que nos cuenta el narrador, es la presunta democracia que asiste al Partido a la hora de elegir a sus representantes. El proceso de elecciones llevado a cabo, me recuerda las elecciones propiciadas por el gobierno militar chileno en sus fallidos intentos por conseguir transparencia ante la ciudadanía y ante la prensa internacional. Naturalmente, en dicha elecciones esta todo arreglado y sólo se usan para propiciar climas de falso advenimiento entre los ciudadanos.

       La condición de ciudadano privilegiado que alcanza Victor Kravchenko, no lo exime de las “purgas” del Partido y de las acusaciones falsas entregadas por los distintos funcionarios de la policía secreta, y tiene que pasar un calvario ininterrumpido que lo lleva a conocer las atrocidades de las prácticas del régimen, antes de conseguir sanear su situación ante los ojos de la N.K.V.D.

    En suma, Yo elegí la libertad nos pone al tanto de lo que hoy todos ya sabemos, pero que gracias al estilo del escritor adquiere forma de novela, cuya realidad resulta conmovedora ya como historia o como ficción. El narrador adquiere las características de un personaje capaz de recrear por sí mismo los acontecimientos, sin importar al lector su historicidad.

       Podemos preguntarnos cuál fue la recepción de esta novela en su momento, en pleno apogeo del comunismo como única puerta de escape al poder del capitalismo. Podemos reflexionar acerca de la desilusión que significó para el comunismo internacional la caída siete décadas más tarde de la Unión Soviética. Sólo así quizá podamos comprender y valorar esta obra. Juzgar a Kravchenko como un escritor visionario y no como un traidor reaccionario y antipatriota, adjetivos que, me imagino, debió cargar durante  su vida. A pesar que hoy recién sabemos que fue un escritor en quien pudo más el deseo de libertad y de justicia, antes que la ambición personal.   

       Título original: I chose Freedom, editada por Charles Scribner`s Sons, New-York.

 

 

Miguel de Loyola – Santiago de Chile

 

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Acerca de gatopardo

Miguel de Loyola Profesor y magíster en literatura por la Universidad Católica de Chile. Chileno, casado, escritor de cuento y novela con varias publicaciones a su haber.
Esta entrada fue publicada en Artículos, Literatura, Literatura y vida, Reflexiones y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

8 respuestas a Viktor Kravchenko. Yo elegí la libertad

  1. Denise dijo:

    Lei este libro hace muchos años que estaba en manos de mi abuelo. Hoy 10 años después lo estoy releyendo y me vuelve a erizar la piel. Es simplemente excelente.

  2. JUAN MARTINEZ dijo:

    esxelente referente historico de la rusializacion llevado a cabo por stalin y por la brutalidad en ello lo lei ala edad de 15 años siempre se lo recomiendo a los amigos comunistas

  3. Carlos Macias dijo:

    Lei este libro cuando tenia 16 o 17 años, en mi argentina natal. Siempre he mantenido en mi recuerdo lo expuesto en sus paginas, como la expresión más grande a la que puede aspirar un ser humano: LA LIBERTAD.
    Me parece que hacer una comparacion con la dictadura Chilena, de 1973, es un absurdo por parte del Sr. Loyola, ya que ni en espacio de tiempo ni siquiera en las personas que murieron es comparable, es más en Chile como en Argentina, se producen esas dictaduras para evitar una dictadura como la Rusa y su comunismo.
    Es lamentable, que todavía hoy se sigan manteniendo dudas sobre las “revoluciones comunistas” y sus consecuencias. En fin… algún día el sentido comun, se impondra…

  4. Jaume dijo:

    Estoy leyendo una edición española de los años 40. El libro es fascinante.

  5. Miguel dijo:

    solo queria acotar, Kravchenko era ucraniano.

  6. gatopardo9 dijo:

    Gracias por el aporte. Saludos: ML.

  7. luis francioni dijo:

    Exelente este libro donde narra las brutalidades impuestas al pueblo Ruso por los fanaticos seguidores del regimen. Recomendable para todos los chicos jovenes que confundidos protestan por la democracia

  8. jesus dijo:

    amigos yo quisiera saber donde puedo encontrar el pdf de este libro, ya que en mi pais simplemente no lo puedo encontrar

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