Fragmento de novela inédita: Motivos Sentimentales

Capítulo 14

Esa noche Octavio encontró a su mujer durmiendo destapada sobre la cama. Tuvo entonces la intención de abrigarla. Pero no lo hizo por temor a despertarla. Diamela pasaba a veces por temporadas de sueño ligero y cualquier ruido extraño conseguía despertarla abruptamente, con el consiguiente mal humor que suele sobrevenir después, y en el caso concreto suyo podía alcanzar niveles patológicos. Prefería en esa ocasión verla durmiendo, aparentemente tranquila. Y acaso por primera vez durante su vida matrimonial, Octavio se encontró a sí mismo en medio del silencio y la soledad de la habitación, observándola dormir. Sólo entonces, como saliendo de un estado de aturdimiento general -en el cual hubiese estado sumido por largos años-, poco a poco comenzó a tomar cierto grado de conciencia de los estragos causados por los años en el cuerpo de Diamela, ayer maravilloso y angelical como nadie mejor que él lo podía recordar.

Sus pupilas se habían detenido primero en los pliegues del cuello, pliegues que -acaso por la misma posición en que se hallaba acostada- se prolongaban más allá de éste, abarcando parte del busto, donde se interrumpían abruptamente. La camisa de dormir impedía a sus pupilas escrutadoras proseguir más abajo su (más…)

Publicado en on Junio 21, 2008 at 5:58 pm Dejar un comentario
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