Jenaro Prieto: EL Socio

Recordemos que con El socio, novela publicada en 1928, el escritor chileno Jenaro Prieto (1889-1946) consigue la consagración en el medio literario de la época. Reconocimiento que perdura hasta nuestros días. Un lenguaje sencillo, una trama intrigante, y un tema muy bien proyectado atrapan al lector desde el primer momento. La novela recoge el espíritu y los problemas de la nueva burguesía de la época, la cual pone todos sus sueños en la escalera de la fortuna material.

El peso de la narración descansa en el personaje principal Julián Pardo, quien aturdido por las deudas y por la consiguiente pobreza que asola su existencia y la de su familia, después de recibir inesperadamente una pequeña herencia tras la muerte de un tío, termina creando un socio ficticio (Walter Davis) con el fin de especular así en forma anónima en la bolsa de comercio. Ambas cosas las consigue con éxito. Además deotras, como conquistar a la mujer de un ex compañero de estudios, hoy millonario, nada más que por el gusto de tener una amante, como corresponde al accionar propio de la gente adinerada de la época.

La aparición inusitada de este supuesto socio extranjero (Inglés) de Julián Pardo, captará el interés de sus conocidos por su audacia y por su olfato para ganar dinero en la Bolsa de Comercio. Así, Pardo, quien esperaba subir su autoestima y su imagen a través del éxito económico, pasará a un segundo plano dentro del mundo social donde se mueve, y será Walter Davis la persona importante y admirable. A él querrán conocer sus amigos, a él buscarán consultarlo para hacer sus inversiones, a él deseará conocer su amante para pedirle consejo, y también su esposa. Pardo, dentro del círculo social donde se mueve, no pasará más allá de ser el secretario de Walter Davis, un segundón que gracias a la inteligencia de su jefe alcanza una posición sólida, la que sin su ayuda sería impensable.

Mirando la obra desde una perspectiva psicológica, resulta interesante plantearse si esta ingeniosa invención del autor, denuncia y responde al problema de la llamada fracturación de la personalidad que padece el individuo de nuestro pueblo perteneciente a la clase media, dando origen a esa doble manera de ser denunciada por sociólogos y psicólogos a la hora de definir algunas características de la personalidad del chileno medio. La baja autoestima de Pardo, le impide asumir su verdadera identidad por temor al ridículo o al fracaso, y prefiere disfrazarse de Walter Davis para aventurarse en el mundo de los negocios (algo que siempre ha deseado hacer), dando así origen a otro ser para que sea éste quien ejecute todo lo ha querido y soñado ser y hacer en definitiva Julián Pardo. Sin embargo, andando el tiempo, y en virtud del éxito y el prestigio alcanzado por Davis, Pardo terminará por odiar su propia invención, lo mismo que ayer solía odiar al Julián Pardo pobre y desafortunado. Es decir, a sí mismo. Y en su intento por destruirlo, por zafarse de quien ha terminado por robarle por completo la identidad, terminará por destruir su vida entera.

La novela escarba así en la base de la estructura de la personalidad del individuo, atomizando los posibles opuestos subyacentes al interior del hombre inseguro, de baja autoestima, producto -no se sabe- si de la fricción constante entre las distintas clases sociales que lo llevan a desmerecerse ante los otros, o de la carencia de castas con sus deslindes bien definidos, capaces de mantener centrado a cada individuo en la suya propia, sin esos sueños de grandeza que caracterizan al hombre medio de nuestro suelo y por eso -y esta podría ser una conclusión a priori- convierten al individuo de clase media en un ser de doble estándar, siempre insatisfecho, resentido, y tan distinto al hombre de la clase baja y también de la alta, por supuesto.

Literariamente, Jenaro Prieto afina bien las clavijas de la novela jugando con esta dualidad del personaje, acotando su vida y sus problemas hasta llevarla a un desenlace inesperado, como el odio de Pardo por el socio a quien él mismo ha creado. Y otros que apuntan y enlazan su obra con otras de su misma época. Niebla de Miguel de Unamuno, por ejemplo(1914), cuyo personaje también termina rebelándose a su autor. Seis personajes en busca de autor (1921) de Luigi Pirandello, podría ser otro nexo con obras de una misma época y con un tema común.

Miguel de Loyola – Santiago de Chile – 1997

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