Los chilenos al desnudo. Recuerdos.

Por estos días muchos nos hemos andado preguntando por el sentido de los desnudos del Parque, y las conclusiones son muy variadas.

La primera que a mí me asalta es: los gringos consiguen siempre lo que quieren. No les basta con vérnoslas a lo largo de la historia, ahora querían fotos reales de nuestras presas íntimas. Pero bueno, estamos bastante acostumbrados a eso. Y no sólo nosotros, sino todos los países del Tercer Mundo. Pero entonces, después no nos quejemos de los excesos del imperialismo. Nuestras fotos, estoy seguro, como las de tantos países por donde ha pasado la cámara de este genio del arte post-modernista, serán exhibidas en el futuro próximo en alguno de los museos de curiosidades de Nueva York, para que nos observen los hijos y nietos de Spencer Tunick como bichos raros, como animales en un extraño proceso evolutivo, corriendo desnudos por las calles y colgándose de los árboles como nuestros antepasados los mandriles. ¿Quién puede tener dudas de eso?

 A los gringos les gusta fotografiar hasta los muros que pintan los grupos políticos de países como el nuestro, y conservan las fotos en sus museos vaya a saber uno para qué demonios.

Sin embargo, nadie tiene duda que la respuesta de los chilenos a la invitación de Tunick no pudo haber sido más contundente. Porque si la temperatura hubiese sido superior a los dos grados celcius que marcaban los termómetros esa mañana del domingo 30 de junio, los “cara pálida” habrían desbordado el parque.

Y el sentido de esa respuesta inesperada por parte de nuestra sociedad, dado que a los chilenos nos gusta encontrarle sentido a las cosas, aunque algunas definitivamente no las tengan, en este caso es variado.

No me cabe la menor duda que muchos de los que se desnudaron lo hicieron para taparle de una vez la boca a unos cuantos personajes televisivos que nos tratan constantemente como pueblo pacato y cartucho.

También pienso que algunos lo hicieron para protestar contra quienes ostentan el poder en un mundo donde las luchas sociales han sido mutiladas mediante una política de escasez de trabajo deliberada.

Creo, además, que algunos nudistas buscaron seguirle el juego a este artista norteamericano, riéndose en su propia cara de su arte.

Tampoco tengo dudas que hubo quienes lo hicieron para pagar una apuesta, y otros tantos como una manera de proseguir el carrete de la noche anterior.

Lo que también me queda claro es que los desnudos, cualquiera sea  la época en que se produzcan, causan revuelo. Lo terrible será el día que efectivamente no lo produzcan. Porque no tengo claro que tan beneficioso puede ser para un hombre o una mujer permanecer incólume mientras tiene al frente un ser desnudo del sexo contrario al suyo. Eso me gustaría que me lo explicara algún sociólogo, o en su defecto un psicólogo.

                                     

 

 Miguel de Loyola.

Santiago de Chile 

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3 comentarios en “Los chilenos al desnudo. Recuerdos.

  1. no solo fue un destape de cuerpor apra nosotros, sino una liberación de muchas trancas que llevamos puestas, este Chile nos aisla en muchas cosas hasta en nosotros como sociedad

    hoy más que nunca se reviven los hitos que nos movilizaron como ciudadanos y son fuego que aúna identidades

    abrazo 🙂 y buena semana

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