Agosto mes de los gatos

Aunque casi es un lugar común decir “agosto mes de los gatos”, para quienes tenemos en nuestras casas éstas presencias silentes y sigilosas, resulta impresionante constatar la transformación que padecen durante agosto. Los aullidos de infantes prematuros que emiten en la noche sobre los tejados, a muchos espanta, llenando sus almas de malos presagios, augurios negros, entintados con la cruz de la desgracia inminente. Sus riñas y sus arañazos bajo el resplandor plateado de la luna, despierta a los niños asustados, provocando el desvelo respectivo y la jodienda para las madres que tienen que acompañarlos. Las abuelas se ponían a rezar antiguamente a la hora de los gatos…

Lo cierto es que en agosto molestan al vecindario, y es posible observar apagarse una luz en la casa de allá, encenderse otra en la del frente, mientras se apaga la de más acá. En tanto algunos escobazos restañan y las maldiciones se escapan a media noche en contra de la zalagarda de los gatos.

 

Los químico-farmacéuticos han creado repelentes para evitar que orinen los contornos de las casas. Vieja costumbre que tienen para demarcar territorio lo mismo que el hombre y sus murallas, sus rejas de fierro y sus púas de alambre. Para no hablar de las armas. Todas pestilencias igualmente comparables.

 

En fin. El caso es que los gatos siguen reinando durante agosto. Su período de celo abarca el mes completo y algunos con más hormonas continúan la fiesta hasta fines de septiembre. El amor los pone eufóricos o melancólicos lo mismo que a nosotros. Son capaces de matar, de retar a duelo por el amor de las gatas. Aunque también existen gatitas que suelen ser peores que los mismos machos. Maúllan enloquecidas de amor en la parte más alta del ciruelo. Otras también rechazan a sus amantes cuando aparece en la techumbre un don Gato de mostachos más largos y mejor pelaje. Las clases sociales están bien marcadas, lo mismo que las nuestras. Y no es raro encontrar enfurecida a la dueña de una gatita con pedigrí, al ver cruzada a su mascota con un gato mendigante. Pero… el amor es ciego, y todos los gatos maúllan por igual a la hora que se enciende el terrible mes de los gatos.

 

Muchos escritores suelen tener gatos para alentar las noches de insomnio con sus presencias latigudas hasta que llega agosto y despiertan deseos de matarlos.

 

Miguel de Loyola – Santiago de Chile – derechos reservados – 2004

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3 comentarios en “Agosto mes de los gatos

  1. “Agosto, mes de angustia” era para mi el verdadero refran, cuando era pequeña. Esos aullidos nocturnos de infantes torturados me terrorizaban y me despertaban. Cuando le decia a mi madre : “Quién grita asi, mama, seràn niños de la vecindad ?”, me contestaba, sin duda un poco molestada por mi pregunta, que la despertaba en pleno sueño : “no te preocupes, solo son gatos”. Una respuesta corta e insuficiente, para mi, que no conciliaba el sueño.Claro, algun niño habria gravemente desobedecido y alguién aprovechaba la noche para castigarlo con violencia. Y los dias siguientes, era buena como un àngel…

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