John Fante. Pregúntale al polvo.

john-fanteCuando uno lee novelas focalizadas en la primera persona singular y cuando además en dichas novelas el narrador es un escritor que nos cuenta su vida, el lector no puede dejar de identificar al autor con el narrador, a creer , en este caso concreto, que se trata de la vida del propio John Fante la que está pasando frente a sus ojos. Sin embargo, bien sabemos la diferencia diametral existente entre un mundo narrado y un mundo vivido, a pesar de las muchas coincidencias, a pesar de sus numerosas semejanzas, a pesar de existir la posibilidad de calcar la realidad.  Aun así, la narración cobrará una vida independiente, absolutamente autónoma de la experiencia misma del autor. Aún así los hechos no serán los mismos, porque el escritor ha tenido que conceptualizarlos a través del lenguaje, y será éste, el lenguaje, quien le dará al relato, o a esa vida relatada, una nueva forma, un nuevo sentido.

 

Pregúntale al polvo es la historia de un joven escritor al comienzo de su carrera, cuando ha decidido dejarlo todo para dedicarse a escribir, sin importarle las deudas ni el hambre. El joven Arturo vive en una vieja pensión de Los Angeles,  en el estado de California, esperando que la mano de la fortuna simbolizada en un editor, lo ayude a salir adelante con su vida. Entre tanto, pasa sus días encerrado en su pieza divagando cómo y qué podría escribir que fuera de interés, sin saber por donde empezar. Pero lo consigue, y poco a poco recibirá dinero por sus escritos, el que gastará a manos llenas, sin ese temor tacaño a que falte mañana.

 

En un bar de su barrio hay una muchacha mexicana que le gusta, y con la cual establece un lazo importante de amistad, pero no se atreve a llegar más lejos cuando la muchacha abiertamente se lo insinúa durante un paseo a la playa. Su negativa le cerrará definitivamente las puertas del amor de Camila, quien ya no volverá a estar a su disposición porque al parecer está de verdad enamorada de Summy, el camarero del mismo bar donde trabaja.

 

Las experiencias de vida del joven escritor parecen estar determinadas por el dinero. Esa podría ser una tesis interesante de desarrollar para abordar la mentalidad norteamericana, tan distinta años atrás de la nuestra (hoy ya no podríamos decir lo mismo). En la medida que recibe dinero por su obra, Arturo irá cada vez más lejos en sus experiencias amorosas, alejándose también de Camila, quien contrariamente al ascenso de la vida de Arturo, la suya va cayendo por el precipicio sin fondo de la drogadicción hasta el fracaso.

 

John Fante recrea así la vida del principiante que poco a poco comienza a emprender un vuelo inesperado hacia el éxito, dejando atrás la pobreza y la sencillez de la misma. Inyectándole a Arturo todas las ambiciones materiales propias de la sociedad donde se mueve. Lo veremos derrochar el dinero a manos llenas cuando lo tiene, y gustar de los placeres más caros sin haberlos conocido antes. Convirtiendo a su personaje en el prototipo del hombre norteamericano que vive para triunfar y ganar dinero, sin importarle otra cosa. La meta es el éxito, el mañana es triunfo material, cualquiera sea el modo de alcanzarlo. El amor está mirado en la novela como  una consecuencia de ese éxito. He aquí el comienzo del siglo XX en los Estados Unidos, perfilado por la pluma de un John Fante desconocido, a no ser por la generosidad de Charles Bukowsky que lo rescató oportunamente del olvido.  

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