Andrew Miller. Oxígeno

Andrew_MillerEl novelista inglés Andrew Miller (1960), en Oxígeno pone en escena la vida de dos hermanos que han vivido siempre distantes, por ser uno la antítesis del otro, pero debido al cáncer terminal que afecta a su madre vuelven a encontrarse.

           

Larry, el mayor, está radicado en San Francisco, USA., desde el comienzo de una carrera cinematográfica con cierto éxito al principio, pero que ha decaído al punto de llegar a tener que firmar contratos mediocres, vinculados más bien a la pornografía. Está casado con una norteamericana (Kirsty) y tienen una hija (Ella), pero con su mujer ya no mantiene relaciones amorosas, a pesar de vivir juntos. Larry Valentino, además de su inclinación a las drogas, se ha convertido en un ser que puede tener relaciones sexuales con hombres y mujeres, sin que al parecer le agrade una más que la otra.

           

Alec, en tanto, vive en Londres y se gana la vida como traductor, y debido a la gravedad de la enfermedad de Alice, regresa al hogar materno en Brooklands (West Country), pero mientras cuida a la enferma, continúa allí con la traducción de una obra teatral titulada Oxígeno, que comienza a correr en forma paralela junto al relato central de la novela.

           

La naturalidad en la exposición de los acontecimientos y su hiperrealismo al estilo Raymond Carver, es uno de los puntos que llaman la atención en Oxígeno. Alice se prepara para morir, recorriendo los pasos de su vida en sus largas horas de insomnio. Se trata de una fotografía de la vida, un mostrar sin cuestionar ni dirigir al lector. Salvo, la obra teatral que traduce Alec, donde se pone en escena la vida de un refugiado político de nacionalidad húngara y sus compromisos morales e ideológicos con su país de origen. 

            Larry y Alec, ya lo dijimos, son uno el opuesto del otro, y será la enfermedad terminal de la madre, la que los pondrá en conocimiento de la verdadera identidad de cada uno. Y lo que Alec admiraba o envidiaba de Larry en su juventud, su virtuosismo juvenil y su éxito como deportista, no ha sido más que un espejismo, la idealización de lo que no ha podido ser por causa de su timidez.

           

La novela escapa a la línea superficial de la narrativa europea del momento, y rastrea intersticios más profundos del hombre, con un estilo bastante tradicional, con un narrador en tercera persona. La tenue línea de intriga que va tejiendo, consigue su objetivo de llevar al lector hasta la última página, hacia un final ambiguo y abierto 

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