Eduardo Kovalivker, Coloquio de Fantasmas

sonia kovalivkerEn Coloquio de Fantasmas, el poeta argentino Eduardo Kovalivker  rinde sentido homenaje a un círculo de grandes poetas del siglo XX, y  también a algunos amigos personales que encarnan ese preciado y sagrado valor de la amistad. Se trata entonces de un poemario íntimo, reconcentrado en un ideario personal, donde la voz lírica adquiere el tono de la elegía para venerar a esos fantasmas que lo habitan, transitando por su imaginario con la misma realidad de los seres de carne y hueso. Fantasmas amados, por cierto, a quienes alaba y ensalza desde la perspectiva de un hombre dichoso de haberlos conocido, de haberse relacionado con ellos, ya por su poesía, o por algún sentimiento poderoso y puro, como el amor, la amistad, la alegría que lo unió a sus vidas. Son fantasmas que han dejado huellas, marcas, surcos en el tejido invisible del alma del poeta, quien busca ahora darles forma con la herramienta de la palabras y dar a conocer así el sentimiento de gratitud y admiración que recorre sus venas toda vez que los evoca, toda vez que vienen a su memoria, toda vez que vuelve a leer sus poesías.

 

El lenguaje de Eduardo Kovalivker es sencillo y preciso para comunicar sus impresiones, sus hallazgos, sus sorpresas. Acercando así al lector rápidamente al objeto de su elegía. Sin el verso rebuscado, sin ropaje engalanado, si retruécanos, los versos de Kovalivker consiguen traspasar la emoción y la conmoción que embarga su espíritu frente a la casa de Neruda, los campos de Granada de Federico García Lorca, una entrañable conversación sostenida con el propio Borges en una librería, el encuentro con genio y carácter del gran poeta argentino Almafuerte, quien desafió a Dios en su poema El misionero. El recuerdo de la poesía telúrica de Miguel Hernández y sus desafíos. La evocación de una noche única en un café de París oyendo una historia, allí en el barrio de la bohemia, centro gravitacional de los intelectuales que dieron vida al siglo de las luces. Elogio también al fantasma de la mujer amada, aquella compañera que ha estado omnipresente en su vida.

 

 

Todo es emoción en las páginas de Coloquio de fantasmas. Tal vez sea el resumen de una vida, de una vida que puede ser también la mía o de cualquiera de uno de ustedes a la hora de sacar cuentas y desenmascarar a nuestros propios fantasmas.  El poeta que siente, que ama, que teme, que cree en un Dios más grande que los templos donde algunos lo buscan sin hallarlo está aquí sincerándose consigo mismo…Toda su sorpresa, todo su asombro frente a estos fantasmas amados, parece estar comprimido en estas páginas, y donde la humildad del hablante permite la alabanza, permite la admiración, permite maravillarse y agradecer la obra de otros como algo esencial para su propia vida. No hay aquí interés de competencia, menos aún un ápice de envidia o resentimiento, el lenguaje llano y sencillo de este admirador conmueve y remece las conciencias dormidas porque es un canto a la vida.

 

Miguel de Loyola – Texto leído en casa de Neruda, Isla Negra, noviembre de 2008.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s