John Fante, Sueños de Bunker Hill.

john fanteEn Sueños de Bunker Hill,  John Fante vuelve a recrear a su alter ego Arturo Bandini. Un joven escritor proveniente de Colorado que inicia su carrera en la ciudad de Los Angeles, después de hospedarse en una vieja pensión ubicada en Bunker Hilll, y con cuya dueña mantiene una extraña relación amorosa, dada la gran diferencia de edad existente entre ambos.

El relato responde a una suerte de anecdotario de las situaciones vividas por el protagonista mientras intenta dar curso a su carrera de escritor. La publicación de sus primeros relatos en una revista de cierta importancia, su trabajo como guionista en Hollywood, sus líos amorosos con la dueña de casa y sus desilusiones, junto a los reiterados asuntos de dinero, motivo siempre presente en las obras de Fante. El dinero como algo efímero que viene y  va, pero cuya necesidad resulta indudable. Sin embargo, no es precisamente lo más importante para el joven principiante, y es capaz de renunciar a él cuando se interpone como impedimento para escribir.

Arturo Bandini proviene de un hogar pobre, pero al parecer provisto de una moralidad irreprochable que le permite aceptar la pobreza sin ese resentimiento tan propio del mundo latinoamericano  a la hora de hacer balances. Ese es un punto sobre el que habría que ahondar profusamente, porque por allí parece residir el candor de la historia y del personaje. No hay envidia ni desprecio por esto o aquello, sólo el hombre, pareciera destilar como mensaje,  es el único responsable de su situación y de sus actos.

La fantasía de John Fante para recrear su personaje, a pesar de lo inverosímil de algunas situaciones, resulta convincente al punto de llevarnos a preguntarnos dónde está la magia de su arte. Cómo consigue la pluma de John Fante dar vida y verosimilitud a sus historias, a sabiendas que su carrera real de escritor no tuvo precisamente la suerte de un Arturo Bandini para escalar hacia la fama y el reconocimiento. Y, como sabemos, su obra pasó inadvertida mientras vivió. Si no fuera por la lealtad y admiración de Bukowsky, en la actualidad no sabríamos mucho de este escritor norteamericano de ascendencia italiana.

Sin embargo, lo mismo que en todas sus novelas, entusiasma el entusiasmo del joven principiante, gracias a la indudable mirada positiva de la existencia, a pesar de los innumerables tras pies y porrazos del joven Bandini en  su camino hacia la conquista de un espacio como escritor.

¿Será la candidez que destella el personaje lo que hace verosímiles sus historias? Aquí no está presente el nihilismo de la narrativa actual, aquí los personajes todavía tienen sangre en las venas, y los mueve la pasión natural que asiste a cualquier joven con un claro objetivo en mente. Aquí tampoco hay vulgaridad ni sexismo para capturar el morbo del lector. La historia en sí se defiende por sí misma y adquiere el valor de lo que llamamos literario.

Miguel de Loyola – Santiago de Chile – Julio del 2009

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