Primer amor, Turgueniev.

Iván Turgueniev ( 1818 – 1883) para sus contemporáneos rusos, fue una especie de niño mimado de la literatura, debido al éxito alcanzado como escritor en su juventud y también a una ascendencia aristocrática que le permitió llevar una vida completamente dedicada a sus inquietudes artísticas. Se dice que fue alumno de Gogol en sus cursos de Historia General,  que conoció y trató personalmente a Pushkin , Dostoievski, Tolstoi, Dumas. Dostoievski, en sus momentos de apuro, le pidió un préstamo. En Alemania,  estudia la filosofía de Hegel, además de griego y latín. Conoce personalmente a Humbolt, viaja a Italia y Austria, conoce a Mijail Bakunin. En Francia hace amistad con George Sand, toma clases de español con intenciones de traducir El Quijote al ruso, viaja a Londres y conoce a Carlyle, Thackeray y Maculay. Asiste a tres conferencias de Dickens en París, es amigo de Flaubert y traduce algunas de sus obras al ruso,  también conoce en París a Henry James, etc. Esto, nada más para formarse una idea de la intensidad con que pasó sus días el célebre escritor ruso. También padeció el exilio, aunque voluntario, debido a la persecución de artistas y escritores, durante el reinado del zar Nicolás.

Primer amor, publicada en 1860, es una novela autobiográfica que recrea un hecho vivido en carne propia por Turgueniev, recreando los tópicos y motivos que rondan por la mente del adolescente universal, el amor y particularmente esos amores inalcanzables. Un joven de dieciséis años se enamora de una princesa cinco años mayor que vive al lado de su casa, pero tras el correr del tiempo entenderá que se trata de un amor imposible. La hermosa princesa perteneciente a una familia aristocrática venida a menos, y quien es idolatrada y asediada por un séquito de admiradores que la visitan a diario, terminará enamorada de alguien ajeno al círculo de seguidores más cercanos, para el estupor y la desilusión del protagonista y de sus pretendientes.

La novela está contada en primera persona singular, y responde a los arquetipos de su época, y a los cánones de la gran literatura rusa del siglo XIX, donde se da un diálogo fluido entre los personajes, y donde la mujer rusa se muestra como un ser bastante más desinhibido de lo esperado para su época. Esta particularidad viene a poner en evidencia la inmensa sociabilidad del pueblo ruso y la adelantada psicología femenina en relación a otras literaturas de la misma Europa. Sinaida, la princesa, coquetea abiertamente con todos esos pretendientes que la rondan, al parecer sin ninguna conciencia culposa, y es capaz de mostrarse cuan natural es frente a las circunstancias, sin temor a las apariencias. Se sabe hermosa y atractiva y sabe sacarle partido a sus atributos, generando una constante rivalidad entre el séquito de pretendientes, quienes la rondan esperanzados de conquistar su amor. Aunque cabe señalar que, en este sentido, la mirada del personaje responde más bien a una concepción machista, en tanto cuando se siente deseada y amada por los hombres por la simple razón de su belleza y juventud. Esta conciencia de saberse amada, le permite a Sinaida manejar a sus pretendientes como verdaderos monigotes, y nos da una clara idea de la independencia y carácter de la mujer en la sociedad rusa del siglo XIX.

Sin embargo, el interés de la historia está en el retrato interior del protagonista, Vladimiro Petrovitch, quien padece las fiebres del amor platónico característico en su edad, y que lo lleva a retratar las situaciones vividas junto a Sinaida desde esa perspectiva propia del amor imposible de un adolescente que se sabe perdido, pero que por momentos revive en su espíritu la esperanza de hacer realidad su amor, enseñando los volubles matices de su corazón. También el relato deja en evidencia la pureza de sus sentimientos, y la notable carencia de resentimientos, tan propios en culturas como la nuestra, cuando descubra donde ha puesto el corazón su amada Sinaida. La literatura rusa en este sentido, no tiene las características trágicas de las obras pertenecientes a otras regiones de Europa.

Miguel de Loyola – Constitución – verano de 1984.

Anuncios

Un comentario en “Primer amor, Turgueniev.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s