El diario de Ana Frank.

El diario de Ana Frank nos remite al holocausto, a la despiadada matanza del pueblo  judío, propiciada y llevada a cabo por los nazis, antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

Una joven adolescente escribe en su diario de vida impresiones que dan cuenta de su situación particular, infiriéndose de allí el estado general de la Guerra, y en concreto, la realidad de  Holanda, su patria, invadida durante esos años por los nazis.

El relato nos lleva al refugio clandestino de Ana, donde se ha recluido la familia para evitar caer en manos de las fuerzas enemigas, después de ver y conocer el horroroso destino de sus parientes y amigos judíos. Un refugio que hoy constituye pieza de museo en Ámsterdam.

El tono narrativo se corresponde con la edad de la protagonista, pero lejos de infundir temor, aquel presumible temor en una ambiente semejante, transmite más bien audacia, inteligencia y una entereza espiritual sorprendente, donde el humor no falta, al punto de llegar a poner en dudas –al lector- la veracidad del relato. La consistencia anímica de Ana no decae, y revela su fortaleza de novel escritora para registrar días tras días sus vivencias en el interior del refugio, sus sueños y anhelos de muchacha.

Estamos aquí frente a un texto que viene a retratar la realidad, sin el tapujo y las envolturas del arte de la literatura. Ana escribe el día a día, retratando momentos concretos, vivenciados, experimentados por ella misma, desde su singular perspectiva de joven adolescente, inmersa en una tragedia de características demenciales, como el intento de exterminio total de su pueblo llevado a cabo por los nazis. ¿Cómo puede alguien bajo esas circunstancias escribir sin transparentar el miedo y el horror que la situación implica? Es una de las preguntas que surgen tras la lectura del relato.

Por cierto, destacan en este diario íntimo las características psicológicas de Ana, poniendo en evidencia la complejidad cultural del pueblo judío para resistir el asedio, para seguir viviendo con cierta normalidad en aquel escondite secreto, donde las niñas (Ana y su hermana dos años mayor, Margot) leen, y ejecutan incluso tareas y pequeños trabajos indicados por sus padres. Vemos aquí desplegada una disciplina de resistencia virtuosa impuesta por los mayores, que les permite la sobrevivencia durante los dos años que durará el cautiverio clandestino, hasta el lamentable final, donde, sabemos hoy, sólo logrará sobrevivir el padre, después de haber sido descubiertos y deportados por los nazis a los campos de exterminio.

El diario de Ana Frank termina siendo así un retrato ejemplar de resistencia, donde aquel viejo aforismo:  el hombre es un animal de costumbre, se cumple cabalmente, enseñando la grandeza humana, que lleva al hombre a sobrevivir en cualquier circunstancia para preservar su bien más preciado: la vida. Un apego a la vida connatural al ser, y que muchas subculturas actuales reniegan, toda vez que propician el desencanto de los seres agobiados por situaciones que al lado de ésta experiencia, resultan, ciertamente, una insignificancia.

Miguel de Loyola – Santiago de Chile – Agosto del 2000.

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6 comentarios en “El diario de Ana Frank.

  1. lloré cuando lo leí, y cuando vi la película todo se aúna y el pecho duele y uno se hace ovillo

    la realidad siempre estremece y supera con creces a veces la imaginación

    un abrazo Miguel y buena semana

  2. ¿Cuántas veces leímos este libro durante el tránsito adolescencia y juventud? ¿Acaso no lo volvimos a retomar una vez remontada la barrera de los treinta.? Creo, tal como muy bien lo explicas, es una de las obras que más nos marcaron en el el trance de crecer humanitariamente. Una lectura que descorre velos y abre puertas desde la seguridad del presente hasta el horror de un pasado que, obstinadamente, aún algunos se empeñan en negar o minimizar.
    El diario de Ana Frank, escrito por una niña o tal vez no, no deja de ser según la autoría que tuviese, el desgarrador reflejo de un espejo en el que nadie quisiera verse reflejado.

    Saludos M.
    Gracias por los recuerdos.

  3. No he tenido la oporutnidad de leerlo, es increible que no lo haya hecho jajajaja, es un libro con mucha trascendencia por que se trataba de los sentimientos vivos y desprovistos de artificios literarios los que Ana plasmó en sus páginas, lo que vuelve al texto invaluable…

  4. Este libro es para reflexionar.yo lo tengo y ya perdí la cuenta de las veces que lo he leído.me encanta.hace pensar que en sólo dos años ana iba madurando cada vez que escribía en su diario.pobrecita no se merecían ni ella ni su familia tan aberrante fin,

  5. Es la primera vez que lo leo y me pareció muy interesante, veo a Ana como una niña totalmente resuelta a triunfar y ser totalmente diferente en un mundo tan pequeño, que es el anexo, no deja de fluir su imaginación, su curiosidad y lo único que tiene para saciar todo lo que tiene es la radio, los libros y la personalidad de cada uno de los que viven con ella, y según los críticos de tal obra, dicen que ella escribió otros que no, expresa la esencia de la realidad del cambio de una niña a mujer… el amor puro y sincero que nace dentro de ella, mantiene el equilibrio de todas las situaciones en su lugar.
    Diría más, pero me faltaría espacio para expresarlo.
    Saludos.

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