El imperio de las minorías

nietzscheLa posmodernidad se ha caracterizado por el poder de las minorías. Hoy se rinde culto a las minorías étnicas, religiosas, políticas, sexuales, ecológicas… Las grandes masas de ayer, concentradas en esos odiosos polos antagónicos, fascismo y socialismo,  hoy día son manejadas por estos grupos pequeños que se imponen, forzando lo que Nietzsche no tardaría en llamar la estructura moral, y concretamente aquel sentimiento de culpabilidad que subyace en todos los individuos frente a los problemas del otro. Así, pulsando los puntos más sensibles de la moral colectiva, se imponen hoy las minorías por sobre las masas, y por ende, también por sobre la manoseada democracia. Los gobiernos ya no llegan al poder apoyados por mayorías absolutas y ciegas, sino por estos grupos que han terminado por apabullar a las masas vociferantes. Hoy asistimos a la cultura de los guetos, de las cofradías, de los pequeños grupos consolidados en un sólo espíritu, porque los liderazgos que ayer convergían en un solo hombre, hoy día se diversifican en muchos. Los grandes líderes pertenecen al pasado.

No sabemos, por cierto, si esto es mejor o peor, lo que si sabemos y constatamos, es que la historia tiene un movimiento pendular, tanto se exalta una cosa, en desmedro de la otra, y  así sucesivamente hasta el infinito. Hasta el cansancio, diríamos los más viejos, quienes  hemos visto -y seguimos viendo- el movimiento del péndulo. Este movimiento pendular y circular del pensamiento humano, donde la falta de coherencia y consecuencia son una constante.

En nuestro Chile, por ejemplo, se habla y se repite acerca de la supuesta deuda del Estado chileno con el pueblo mapuche, en circunstancias que bien podría ser al revés, el pueblo mapuche vive en deuda permanente con el Estado chileno. La formulación del problema, obedece claramente al poder de las minorías, capaces de imponer su verdad,  pulsando la conciencia de la conveniencia política. Hoy ningún gobernante quiere estar en problemas con las minorías. Por el contrario, se rinde ante ellas, porque conoce y teme su poderío. El tema del matrimonio homosexual, pasa por una situación semejante. Y aún peor, porque cualquier cosa que alguien diga al respecto, será catalogado de homofóbico, como ayer de anticomunista.

Las minorías se imponen espoleando el punto flaco de la moral, en un mundo donde, por cierto, la moralidad pasa por su mayor crisis. La falta de ética, de ese resplandor y pureza del alma, se aleja cada día más del espíritu posmodernos.

Miguel de Loyola – Santiago de Chile – Marzo 2014

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8 comentarios en “El imperio de las minorías

      • gracias Miguel ,por lo visto las minorías derechistas en Chile son las verdaderas amas de todo, y que el sueño bolchevique es una alpargata vieja y gastada que no asusta ni preocupa a nadie en este país, es más muchos opositores a la derecha terminan siendo lacayos fieles de ellas con los bolsillos contentos… cambio de chaqueta diría un amigo

        abrazos

  1. pues en Nicaragua sucede lo contrario el socialismo en el poder bañado en una constante lluvia de rosas y zicoldelia, vive una telenovela al mejor estilo de Corin Tellado con la oposición que se rinde a sus pies, pero aca el gobierno no parece rendirse a las Minorías, es por eso que los llaman dictadores y digo el plural pues aunque el lider es uno, hay otro, o mas bien otra, a la que el socialismo en Nicaragua no le deba mayor cosas, solamente el poder.

  2. Muy de acuerdo con el aspecto nocivo de las mayorías aquí expuestas. Vivimos un momento de “furia” en que cualquiera, con razón o no, pretende que su propia lucha o bandera predomine sobre el resto, exigiendo que la mayoría, siempre escurridiza, acate su voluntad. Pienso que EL FONDO de cada propuesta es válido -por algo comienzan en la historia las grandes revueltas- lo que falla, por el veleidoso comportamiento humano, es la forma, pues ésta convierte a cada cultor de una nueva minoría, en un nuevo grupo de fuerza tan tirano como el peor de los históricos. Se aprovechan, claro, quienes ante cualquier ataque contra algún gay, esgrimen banderas antidiscriminación, sin averiguar si el acto fue por su condición o si el individuo era una delincuente común como tanto chileno. Así pasa con varias de las otras causas…por ejemplo, la animalista, quien a fuerza de violencia verbal o de acto, las emprende contra todo el que “asesina” un animal para echárselo a la boca. Todos y cada uno de estos grupos pretenden ser “dioses de la palabra” para, en conjunto, poder destronar a los “dioses de siempre”, lo aludidos por Lichazul en su enlace. Ni unos ni otros tienen el derecho de someter a la humanidad al vaivén de sus caprichos. Un ser humano civilizado lo comprende y sabe que NADA se llevará a la otra vida, como no sea una muerte tranquila, con la conciencia en paz.

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