Bendiciones de nuestras aerolíneas

aeropuerto¡Compré los pasajes aéreos con casi cuatro meses de anticipación! En agosto para fines de noviembre. Llegado el día del vuelo, nos fuimos felices al aeropuerto a las nueve de la mañana a tomar el avión con destino a Buenos Aires, Argentina, para celebrar nuestro aniversario de matrimonio número 31.
Hora de salida: 11:50. Llegamos al aeropuerto cerca de las diez de la mañana, cumpliendo los horarios de antesala, y una vez requeridas las correspondientes tarjetas de embarque en las máquinas respectivas, el asistente de la aerolínea que antecede a sus compañeros del counter ordenando el acceso de los pasajeros, nos advierte que nuestro viaje tiene fecha de regreso para el mismo día en que estamos partiendo. O sea, salida, jueves 20 a las 11:50 horas y arribo, a las 14:00, en Ezeiza. Regreso, jueves 20 a las 16:45 horas, arribando al aeropuerto Arturo Benítez a las 19:00.
El desconcierto aflora en nuestros rostros de presuntos turistas avispados. ¿Puede ser posible un disparate semejante?, pregunto perplejo al funcionario. Es lo que confirman los tickets, responde tranquilamente. Pero como todavía es temprano -continúa en tono más amable el funcionario- acérquense al mesón de LAN para solucionar el problema antes de embarcarse. Puede que haya un error computacional. No puede, agrego, hay de seguro un error.
En el mesón de ventas de pasajes de la compañía, un funcionario nos atiende pasivamente, sin alterarse ante nuestro desconcierto cada vez más evidente, y luego de indagar en las entrañas de su computador nos confirma que efectivamente nuestro viaje ha sido tomado en esas fechas, dando una estocada letal a nuestros planes y expectativas. O sea, salida día 20 y regreso día 20 de noviembre del 2014, tal y como lo indica la tarjeta de embarque entregada por la máquina hace unos minutos.
Desde luego, no lo podemos creer. ¿Acaso alguien podría hacerlo? Se trata de una equivocación, reclamamos los dos al unísono, porque cómo es posible tomar boletos de viaje para retornar el mismo día y sin tiempo entre vuelo y vuelo ni si quiera para salir del Aeropuerto. No es lógico para nadie, para nadie que tenga dos dedos de frente, alego al funcionario, creyendo que resulta lógico también para la compañía y para cualquier persona.
Sin embargo, el funcionario de LAN contesta que no puede hacer nada más que ponernos en contacto telefónico con las operadoras de Lanpass, porque nuestros boletos han sido comprados por medio de esa vía, cobrando puntos y pagando el saldo correspondiente en pesos. De acuerdo, digo y me pasa el auricular. Debo explicarle a la telefonista lo que nos sucede a tan solo una s hora de partir nuestro vuelo a Ezeiza. ¿Cómo es posible..?, reclamo, ¿cómo es posible que esto suceda? Usted ha comprado el vuelo de esta forma señala en tono convincente la telefonista. Aquí, no hay nada qué hacer y, en el mejor de los casos, tendrá que pagar una multa por el cambio del vuelo de retorno. Bueno, comienzo a pensar que nos vamos entendiendo, porque de eso se trata, en tales circunstancias hay que buscar una solución. Ya, de acuerdo, contesto. ¿Cuánto cuesta la multa por el supuesto cambio del vuelo de regreso?, pregunto. Déjeme ver, para regresar el domingo tendría que pagar una diferencia de mil ochocientos dólares aproximadamente, es lo único que tenemos, y sería a las 05:30 de la mañana.
A ver si le entendí bien señorita. ¿Me está diciendo que para reparar el error de este viaje que puede haber sido tan mío como de la Compañía debo pagar mil ochocientos dólares de diferencia? Sí, señor Miguel, me confirma la telefonista con ese acento extranjero que a cualquiera le hace hervir la sangre en tales circunstancias.
Miro a mi mujer, quien todavía no ha perdido las esperanzas de embarcarse con destino a Buenos Aires. Vuelvo a mirar al agente de la compañía que nos observa como ave de rapiña desde el mostrador, esperando para dejarse caer acaso con una mejor oferta. Vuelvo a meter la voz en el tubo telefónico para decirle a la telefonista que está loca, que cómo se le ocurre que vamos a pagar mil ochocientos dólares de multa por un viaje de regreso que en principio ya está pagado. Esa es la cuestión señor Miguel, se trata de un vuelo, en este caso, de emergencia y tendría que pagar la multa en kilómetros lanpass equivalentes, bla, bla,bla….
Pero señorita, aquí a todas luces hay un error y usted debiera dar una solución razonable al problema. Yo tomé pasajes para Buenos Aires para el día 20 con regreso el día 23, y ustedes, el computador, me dieron pasaje de ida y de retorno para el mismo día y casi a la misma hora, me entiende…
En resumen, nada que hacer. Corté a la telefonista que más que un agente de la compañía parecía un robot devolviendo respuestas estereotipadas y sin sentido. En algún momento le dije que en tal caso resolvía no viajar. Y para mayor sorpresa, me contestó que debía pagar una multa por no hacerlo. Me pidió el número de tarjeta de crédito para hacer el descuento correspondiente. Rebalsado la mandé a freír huevos a ella, a LAN y al que se puso en mi camino ofreciéndome pasajes aéreos rumbo a los benditos Buenos Aires. De haberla tenido al frente… estrangularla habría sido poco, porque ¿a quién puede reclamar cuando uno se enfrenta al poder omnipotente de las compañías, a estos verdaderos dragones lanza fuegos y quemadores de sueños y expectativas? Entonces, el recuerdo de las delirantes embestidas del Quijote de la Mancha contra los molinos de viento resultó inevitable, porque ¡somos juguetes controlados por las Compañías! Al diablo los malditos Lanpass, grité a voz en cuello antes de salir del aeropuerto.
Nos quedamos sin viajar. Perdimos las reservas del hotel y otros. Nos devolvimos a casa deprimidos y rabiosos. Y como si fuera poco, pese a los planes programados, la celebración de Nuestro Aniversario se desvaneció, fue un fracaso como lo dice una vieja canción de Aznavour.

Miguel de Loyola – Stgo de Chile, Noviembre del 2014.

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4 comentarios en “Bendiciones de nuestras aerolíneas

  1. qué triste y qué frustrante experiencia Miguel, lo siento, pasar por esa situación ha de ser terrible
    quizá si uno sacara algún rescate diría que entre comprar por internet mejor hacerlo por mesón a la usanza antigua , ya que todo puede truncarse a un clik , las aerolíneas siempre ganan, siempre cuentan con demandas por pasajes, un pasajero más o uno de menos a ellos les da igual, para la cantidad de ventas que tienen si ni el Sernac les hace cosquillas

    ánimos y buen fin de semana

  2. Hola Miguel: este cuento solo será un cuento, lo espero. Pero de verdad que a veces les compañías de transportes nos toman como rehenes, y además intentan culpabilizarnos…
    “No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero” escribió María Zambrano.
    Esta camino de “lo imposible a lo verdadero” fue la culminación del absurdo más asombroso que uno puede imaginar en alguna pesadilla…
    Un abrazo: Simone

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