¿Qué esconden los tatuajes?

tatuajesSe sabe que los tatuajes son acaso tan antiguos como el hombre, provienen de culturas primitivas, pero ¿habrá cambiado su significado? Los trajeron de vuelta los hippies por allá por la década del ´70 para imprimir sus símbolos, como aquel inolvidable signo de la paz, tomado de la escritura holística. Hoy día están nuevamente de furor en la juventud, pero todavía no sabemos su significado. Qué se busca perpetuar en ellos, es una incógnita para las generaciones más viejas, quienes miramos con estupor los grabados.

Cuando mi hijo llegó un día a casa con un tatuaje en el brazo, pensamos que sería una broma, que se trataba de esos tatuajes que se pegan a la piel, tan comunes y usados en los años setenta, regalados junto a un chicle DOS en UNO. Pero no, nada de eso. Se trataba de uno de verdad. Mi mujer pegó un grito, y yo otro, no de dolor, claro, sino de extrañeza: ¿qué podía significar eso? No te dio miedo la posibilidad de pegarte una infección, no pensaste que te durará toda la vida, no te vas a aburrir de mirar lo mismo, por qué lo hiciste… Y si bien lo acosamos con preguntas, con las clásicas preguntas que descalifican cualquier sentido, nuestro hijo sólo respondió: me lo hice porque me gusta.

Es probable que ese sea sólo el motivo. Sin embargo, sin embargo, Freud, Yunger y otros pesquisadores por el estilo, frente al fenómeno, no se hubieran quedado tan tranquilos. Aquí hay algo, habrían dicho a primera vista, aquí hay algo más que una moda. Los jóvenes -estoy especulando- están tratando de decir algo importante con estas ilustraciones en carne viva. Una denuncia, sin duda. Sí, lo más seguro. Quieren poner en evidencia sus desacuerdos con el mundo real, llevando en sus brazos, pecho o espalda, un pedazo del paraíso al que aspiran. La mayoría de los tatuajes de los jóvenes suelen ser muy coloridos y alegres, ya un paisaje bucólico, una mascota, una flor, un bosque encantado, una nave espacial esplendorosa… También hay otros que nos llevan al infierno, pero son los menos quienes graban en sus pieles armas y cuchillos.

El tatuaje de nuestro hijo era un rostro sonriente y multicolorido. Justamente, pensé, lo que está faltando en este país de seres amargados y furibundos.

Miguel de Loyola – Santiago de Chile – 28 de Noviembre del 2014

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