La mitología chilensis

buscando libroLos chilenos no nos caracterizamos por la verborrea ni la grandilocuencia, muy por el contrario, somos un pueblo más bien silencioso, en muchos casos falto de palabra, aunque las excepciones, por cierto, no faltan. Hemos tenido y seguimos teniendo grandes retóricos y parlanchines de todo tipo. Pero, bien sabemos, la excepción no hace la regla. A falta de esa locuacidad verbal que caracteriza a nuestros países vecinos, imaginación nos sobra para inocular mitos. Mitos de todo tipo, como aquel que berza sobre nuestra bandera, por ejemplo, que habría sido elegida como la más o la segunda más hermosa del mundo, en un concurso que nadie supo dónde ni cuándo.

Hay mitos buenos y malos, positivos y negativos. Tanto los unos como los otros llevan a veces a los pueblos a los desastres más grandes. Sencillamente, porque los mitos son “realidades” o creencias que se aceptan a secas, sin revisión alguna, y por lo mismo, constituyen un riesgo para las sociedades organizadas.

Su naturaleza primigenia, es la barbarie, la falta de entendimiento frente a los fenómenos naturales, cuando el hombre no tenía los conocimientos ni la tecnología para interpretar el mundo ni a sus semejantes. Entonces, surgía el mito.

Sin duda, en muchos casos los mitos todavía son necesarios, pero en otros son verdaderamente nefastos. Sobre todo cuando se insiste en ellos a pesar de que por todos los frentes se están desarticulando. En tales casos, la evidencia de que hay intereses de por medio para conservarlos, resuena como una campanada.

El derrumbe de algunos mitos, conlleva a los pueblos al desencanto y en muchos casos, antiguamente, al caos. En otros, a la liberación y al encuentro con la verdad y la justa medida de las cosas.

Esperamos que en Chile, tras la caída de muchos mitos relacionados con la política y nuestros mal llamados servidores públicos, nos lleve por fin a la liberación, a esa liberación de las cárceles generadas en nuestro país por los mitos, y por los grandes inoculadores de los mismos, cuyos verdaderos intereses saltan hoy día por fin a la vista.

Miguel de Loyola – Santiago de Chile – Marzo del 2015.

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4 comentarios en “La mitología chilensis

  1. Curioso, y hasta simpático el comienzo de este comentario tuyo que nos envuelve con la promesa de descifrar el mito. En pocas palabras nos llevas al meollo escondido del asunto, tema con el que concuerdo, sin embargo, me dejas con “gusto a poco”; con la sensación de que quisiste decir más y no te atreviste. Tal vez no fue así…Tú lo sabes: el lector asimila según su propia percepción, pero me hubiese gustado un pronunciamiento más definido, con nombres y apellidos de los temas que tanto desencanto nos causan hoy a los chilenos y chilenas que aún creemos en la honestidad.
    Así y todo, respeto tu opción y admiro tu interés por tocar temas de contingencia.

    Saludos.

    • Gracias Amanda por tu opinión, como siempre, tienes mucha razón en lo que señalas, hay que agregar más. El tema pasa también por la necesidad de brevedad. Hoy nadie le concede más de dos o tres minutos a nada. Por lo demás, tú y yo sabemos muy bien a cuáles mitos nos referimos, especialmente aquellos forjados por la izquierda, los más grandes forjadores de mitos. Y bueno, más vale tarde que nunca descubrirlo.

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