De libros y otras viejas costumbres

libreria el ateneoSi eres chileno y por primera vez vas por las callecitas de Buenos Aires, quedarás asombrado frente al número de librerías existentes. Librerías de libros, se entiende, y no en el sentido degradado que se da a la palabra aquí, donde se confunde el lugar de venta y exhibición de libros (librería), con una casa de artículos de escritorio. No, nada de eso ocurre todavía allá, no hay confusión alguna, porque los libros todavía conservan su lugar y sentido: educar, instruir, pensar, entretener.

Quedarás asombrado, digo, porque hay librerías esparcidas por toda la ciudad, y algunas enormes, verdaderos laberintos de libros de muy variadas especies, al punto que sus estantes terminan por devorar al visitante más reacio a la idea de comprar alguno. Te atrapan, te seducen, te enamoran sus formas, olores y títulos. Embriaga y alucina la idea de sentarse a leerlos todos, todos de una sola vez y sin parar, enloquecido, enfebrecido por el ansia del saber, por beber su maravilloso destilado, único fluido capaz de contener la angustia existencial y otorgar la ansiada libertad.
Pareciera que allá, se sigue leyendo lo mismo que ayer, aunque los libreros confiesen que no, que ya no se lee como ayer, aseguran de manera taxativa. Ha bajado mucho el interés por los libros, explican con aquel tono quejumbroso rioplatense característico. Y claro, entonces no dejarás de preguntarte cómo leerían antes en la Argentina, si ahora acusan una caída de interés por la lectura, mientras observas boquiabierto esos anaqueles abarrotados de libros, de novelas maravillosas, libros de historia, filosofía, psicología, matemáticas, geometría… Como buen chileno, Inmediatamente buscarás la comparación, y te pondrás a ojear en tu memoria las librerías existentes en tu ciudad, constatando a los pocos instantes que apenas logras visualizar alguna. Y la conclusión posterior a ese repaso es evidente: si no hay librerías, tampoco pueden haber lectores. O bien, si no hay lectores, no pueden sobrevivir las librerías. Por desgracia o por fortuna, concluyes, una cosa va unida a la otra.
En consecuencia, es posible que regreses a Chile con más algún libro impensado bajo el brazo, y con la idea de verificar la existencia de librerías. Algo que harás apenas tengas tiempo, dices. Pero sabes que aquí el tiempo corre muy aprisa, y que no alcanza para acciones de esa índole, ni menos para vagar por las calles buscando librerías. A los pocos días entras en la vorágine de la rutina y te olvidas de tales inquietudes. Hay otras, tienes otras más importantes que atender. Además, ya sabes que la gente no está para leer libros, para detenerse en alguna librería si la hubiera, porque aquí sólo hay tiempo para el celular, como lo compruebas diariamente en la calle, en el metro, en la misma oficina. Mientras vas y vuelves del trabajo, jóvenes y viejos van enchufados a sus respectivos aparatos. reconcentrados y ajenos al mundo que los circunda. Y si por casualidad descubres por esos días a un tipo leyendo un libro en el metro, te resultará un extraterrestre, un aparecido, casi una alucinación, porque lo quedarás mirando boquiabierto, y no resistirás las ganas de preguntarle qué lee.
Hace muchos años que los libros fueron desplazados por los teléfonos celulares, concluyes, por las famosas pizzas también, por la comida peruana, china, tailandesa, espectáculos musicales, deportivos, políticos, marchas y protestas, demandas sociales, etc… . De manera que allí donde alguna vez hubo una librería, hoy día hay un negocio de repuestos para teléfonos celulares, o bien restaurantes de comida chatarra. Hasta las iglesias donde ayer otorgaban espacio para librerías, hoy día lo ocupan los negocios de comida.
A estas alturas, concluyes, debemos estar entre los países mejor alimentados del planeta, pero no del espíritu, por cierto.

Miguel de Loyola – Santiago de Chile – Julio del 2015

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s