El carnaval del jugo de naranja

jugo de naranjaSi caminas por avenida Providencia, te sorprenderá la cantidad de vendedoras de jugo de naranja. Desde Manuel Montt hasta Suecia hallarás en cada esquina dos o tres Fuentes de Soda ambulantes. Algo insólito en Santiago, y por supuesto en la comuna, dadas las restricciones sanitarias existentes para los comerciantes establecidos a la hora de vender algún producto alimenticio, donde la manipulación es evidente. Sin permisos, sin patentes comerciales, sin boletas, sin pago de arriendo, ni menos de cuentas de luz y agua, surgen de la nada estas verdaderas Fuentes de Sodas ambulantes, porque se articulan sobre la base ambulatoria de un carro de supermercado. Es decir, dejando a vista y paciencia de autoridades otro ilícito, como el robo evidente de esos carros de supermercado, algunos hasta con el nombre del mismo. Por cierto, el público también hace vista gorda a la hora de comprar su juguito, vista gorda a la ilegalidad del comercio y a la higiene, porque la extracción del jugo de las naranjas adolece de las más mínimas condiciones sanitarias. Sin agua, sin lavarlas debidamente, ensartan las naranjas en esas máquinas de ingeniería peruana que permanecen todo el día al aire libre, expuestas a las moscas, al smoke y a cuanto parásito circula en la atmósfera. Sin embargo, a nadie parece importarle, tampoco la rumba de basura que van dejando tras su paso itinerante. La seguridad ciudadana del sector ha perdido toda autoridad frente al comercio ambulante, y no le queda más que pasar de largo, mirando para otro lado, o en el mejor de los casos llamar a la policía, para que de vez en cuando espante a algunos, porque su accionar también resulta completamente infructuoso, debido a la cantidad de carros de jugo de naranja que acechan por calles aledañas esperando su oportunidad de ubicarse en la avenida. Parece que esta vez se trata prácticamente de una invasión, de una mafia organizada que a primeras horas de la madrugada distribuye los carros cargados de naranjas y luego los recoge por la tarde. Igual que los vendedores de sandwiches a la bajada de las estaciones del Metro, cuya guerra ningún alcalde en treinta años ha podido ganarla.

Miguel de Loyola – Santiago de Chile – Octubre del 2015.

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2 comentarios en “El carnaval del jugo de naranja

  1. Temprano, amaneciendo, en la vereda del Costanera Center (Vitacura con Providencia), he disfrutado del desayuno mas reconfortante y sabroso devorándome un pernil-marraqueta junto con mi humeante café en vasito plástico. ¿Qué pasaría si en Bombay, Estambul ó Shangai acogieran tu aséptica petición de transformar su ciudad en una postal de agencia de viajes, en un paisaje urbano perfecto, digno de un óleo de Claudio Bravo?. Seguramente terminarias colgado a la manera de Mussolini en el mercado público respectivo ó caería el gobierno tras una revolución.

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