Cápsulas microbiográficas II

muebles casaLa mudanza produjo un desbarajuste total en nuestras vidas. Apenas llegamos al barrio aquel día, un grupo de niños vino a buscarnos, tras enterarse de nuestra llegada. La conmoción causada por el camión, contribuyó a la curiosidad de los niños por saber quienes llegaban metiendo tanto ruido. Dos hombres fornidos bajaron del camión el mobiliario que fueron repartiendo por doquier, el living comedor fue lo primero en quedar repleto, debido a esos muebles enormes y provincianos, los dormitorios se llenaron también, y el patio quedaría esa tarde obstruido por cientos de cachivaches que hablaban de un pasado más espacioso.
Una vez terminada la descarga, el camión se fue, no sin antes pegar otro tremendo bocinazo en señal de despedida. Los niños reunidos en la esquina de Amado Nervo con Francisco Contreras aplaudieron con gran júbilo aquel bocinazo inolvidable, en medio del silencio reinante en aquel barrio por donde entonces rara vez se veía un vehículo motorizado, ni menos alguno de esas dimensiones.

Miguel de Loyola – Santiago de Chile –

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