Papá Goriot, Balzac 1799-1850.

balzacUno de los grandes genios de la novela francesa es indudablemente Honorato de Balzac (1799- 1855), quien supo poner en escena todas las tipografías humanas de la sociedad de su tiempo, viciada entonces por los excesos en que suele culminar una potencia en decadencia. En la obra Papa Goriot, recrea muy bien el arribismo que adoptan ciertas personas cuando alcanzan inesperadamente una posición social, al punto de despreciar e incluso negar sus propias raíces. Tal es el caso de las hijas del señor Goriot, quienes después de casarse con hombres importantes, terminan finalmente ignorando a su propio padre.

Paralelamente a enseñar la psicología de las almas ruines, Balzac muestra en contrapunto la solidaridad generada entre las almas nobles, quienes observan y sufren estupefactos las injusticias y contrastes. Tal es el caso de Eugenio de Rastignac, otro morador de la pensión habitada por Goriot en el barrio del Zoo de París. La solidaridad del joven estudiante de derecho, y aquí también hay paradoja, porque poco a poco comienza a comprender que las leyes que estudia en los libros, están muy lejos de la realidad y, por consiguiente, de la verdad del alma humana. Será él quien asista al anciano moribundo a la hora de su muerte, y será sólo él quien acompañe sus restos al cementerio. Las hijas, Delfina y Anastasia sólo enviarán al sepelio carruajes vacíos en señal de condolencia. No podían rebajarse al funeral de un hombre tan pobre.

Papá Goriot recrea también el prototipo de individuo que transita entre las clases sociales, sirviéndose de los intereses de ambas. El temible Vautrin, a quien indudablemente relacionamos con la idea del mal, ya por su aspecto e impudicia, es el mejor ejemplo de la corrupción y quien es capaz de generar planes racionales para conseguir sus propósitos. El encarna el rechazo y desprecio de Balzac por la diosa Razón de los franceses, en tanto mecanismo capaz de organizarlo y al mismo tiempo justificar todo quehacer humano.

La novela se articula y se presta muy bien para llevarla al teatro, como en efecto ha ocurrido con la inmensa mayoría de las obras del siglo XVIII, donde en mínimos escenarios vemos desarrollarse la acción, y donde los parlamentos juegan un papel preponderante.

Conmueve sin duda la falta de piedad de las hijas, la bondad de papá Goriot, la solidaridad de Eugenio, y la maldad de Vautrin. Cabe preguntarse hacia qué tipo de conciencia apela la obra, o el mensaje de Balzac. ¿La moral, la piedad, el amor? En nuestros días bien valdría sentarse a meditar al respecto, cuando la conciencia del hombre moderno escapa a paradigmas convencionales de esa época.

Miguel de Loyola – Carrizal de Putú – Verano del 1989.

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