La empanada chilena, un milagro culinario de nuestra tierra

empanadasLa empanada es un producto gastronómico chileno por excelencia. Nada más apetitoso y sabroso para disfrutar como aperitivo, o bien como plato de fondo. Sopa y empanada es una combinación ideal para muchos, ensalada y empanada, para otros. Se las llama también “calduas”, porque la empanada chilena tiene esa característica, que no tiene en otros países de América, y acaso allí radique su diferencia sustancial. La empanada chilena es jugosa y la cebolla no va recocida, sino conservando su textura aterciopelada una vez sofrita y su magnífico sabor. Por cierto, estamos hablando de la empanada de pino, porque las otras ( esas de queso, y tantas otras) son una invención que en nada se parecen, más bien confunden, tras haberle usurpado el nombre a esta joya de nuestra cocina criolla.

Cuando en Chile se habla de empanada, nos estamos refiriendo exclusivamente a la empanada de pino: que lleva, cebolla, aceituna, huevo, pasas y carne picada. Se trata de una receta antigua, traída de Europa posiblemente, pero chilenizada con el correspondiente ingenio criollo. Un producto difícil de preparar, con varias horas de trabajo intenso, porque primero hay que hacer el pino, luego la masa, armarlas y cocerlas. Un proceso largo, y pocas veces valorado por quienes consumen empanadas sin sospecharlo.

En la empanada chilena lo principal está en el tratamiento de la cebolla, sofrita con ajo y carne picada, ají de color, sal a gusto, el infaltable orégano y un poco de vino blanco. La masa es simple, harina, manteca, sal y vamos amasando con paciencia, sobando la masa tiernamente. Luego es necesario usar el uslero para adelgazarla todo lo posible. Entonces, hay que armarlas una por una, agregando una rebanada de huevo, una aceituna, alguna pasa a la porción de pino que centramos en medio de la masa de cada empanada. Finalmente sellar y barnizar con yema de huevo y ají de color para darle un tinte si se quiere, y, al horno, donde el pino terminará de cocerse junto a la masa.

La empanada está subvalorada en cuanto a su precio. De acuerdo al trabajo que lleva prepararla, debiera valer lo mismo que un buen plato en un restaurante. Sin embargo, no es así. Como se trata de un producto de consumo masivo y popular, su precio está al alcance de cualquier bolsillo, y se agradece.

empanada

Miguel de Loyola – Santiago de Chile, en el mes de la chilenidad – Septiembre del 2000

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