Si yo fuera Presidente

banda presidencialEs el momento apropiado para jugar al juego: Si yo fuera Presidente. Un juego divertido y apasionante, semejante a: Si me gano el Kino, un juego que hemos practicado muchos alguna vez, especialmente en nuestra juventud, cuando vivimos convencidos de que el destino nos cambiará mañana mismo. Entonces uno comienza a soñar, a especular, a pensar en lo que haría o no haría si ganara esa suma millonaria de un solo paraguazo. Primero, comenzamos por ponernos altruistas, pensando en que le vamos a regalar una casa a éste, o al pariente que está desmejorado. Luego pensamos en qué vamos a invertir el premio; por supuesto hay un viaje por el mundo, ese corre de todos modos, y no solo uno, varios más.

Lo mismo para el caso del juego Si yo fuera Presidente, una utopía tan lejana como la otra. Pero en fin. Allá vamos, soñando con echar primero que nada a los vendedores del templo, recuperando la Estación Mapocho e instalando un tren rápido a Viña del Mar y Valparaíso para terminar con el imperio de microbuses y atochamientos en las carreteras, convirtiendo además las estaciones de paso en ciudades dormitorio de Santiago.  Subiría el sueldo a los profesores y se los rebajaría a los magistrados y a todos los honorables servidores públicos. Jubilación obligada a los 65 años para toda la plana mayor del Poder Judicial. Pondría tarifas a los médicos y concesionaria los hospitales para terminar con el robo hormiga que se come los recintos hospitalarios por dentro desde hace un siglo. Eliminaría la plaga de directores de las empresas públicas, donde se anidan los compadritos del presidente de turno, acabaría de un plumazo con el Transantiago y esos malditos corrales ayer llamados paraderos, tirando a la basura los buses orugas por inservibles e inoperantes; acabaría con unos cuantos ministerios y sus ministros, obligaría a los peatones a no usar sus celulares cuando cruzan la calle, y lo mismo para los automovilistas. Pondría al S.I.I. detrás de los dineros de los servicios públicos, antes que del comercio minorista. Derogaría la ley de pesca, obligaría a los estudiantes a leer un libro al mes, concurriendo a las bibliotecas municipales a rendir una prueba sobre el mismo, eliminaría a los notarios y sus notarías, verdaderos supermercados de documentos inútiles.…

Como verán, cada uno tiene sus sueños. De eso se trata el juego. La invitación está abierta. Soñar, al fin, es un bien que nadie nos puede arrebatar, ni con palos ni con leyes. Adelante entonces, los invito.

Miguel de Loyola – Santiago de Chile – Noviembre del 2017

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3 comentarios en “Si yo fuera Presidente

  1. Buenas tardes:
    Te leo y escribo. Todo uso de la memoria se agradece, como el mejor de los rescates.
    Considero que somos una generación de sobrevivientes, donde la información nos la han querido cambiar todo el tiempo.
    Ojalá, llegases un día a ser Presidente y rescatar lo único que nos ha ido quedando de “Memoria”.

    Atte.
    Rossana

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