La feria del asilo, John Updike

la feria del asilo updikeEn La feria del asilo (1959), Updike introduce al lector en el corazón de un asilo de ancianos. Se trata de la recreación de una realidad muy propia en los países más avanzados, donde los ancianos pasan sus últimos días, separados del mundo al que pertenecieron en el pasado. Si bien la salud de los asilados no parece deteriorada todavía, es posible advertir claramente su deterioro en curso como un proceso natural e irreversible. Se trata de un lugar donde necesariamente se va a morir, y eso todos lo saben. No obstante, llevan una vida regular, envuelta en las mismas preocupaciones y banalidades de la vida diaria.

La novela anticipa, desde luego, el destino que depara a los viejos en cualquier parte del mundo, el abandono, el olvido, la enfermedad y la muerte. Lo interesante está en la exposición de un escenario que se hará en adelante universal, llegando en nuestros días hasta los países más pobres del mundo, debido a la longevidad alcanzada en los últimos años. Existe hoy la necesidad de crear asilos para la vejez, porque se advierte como un proceso cada día más largo y problemático.

Hacia 1959, año de publicación de esta novela, los asilos en nuestro país eran contados con los dedos de la mano. Resultaba impensable su existencia. Hoy, sabemos, la situación es muy distinta, porque se advierte claramente la prolongación de la vejez en todos los estratos sociales.

En La feria del asilo, observamos el desenvolvimiento de un grupo de personas que si no nos advirtieran que se trata de ancianos, pasaríamos como personas comunes y corrientes. Es decir, no hay diferencias evidentes con otros grupos. La comunidad del asilo se prepara para la Feria que año tras año realizan, pero esta vez una lluvia intempestiva arruina en parte sus propósitos.

Llama la atención la vitalidad de Hook, el nonagenario que todavía fuma y deambula como un adolescente por el espacioso asilo, conversando con este y aquel. Desconcierta también el rechazo de la comunidad a Conner, director del asilo, sin que podamos advertir claramente las razones. Se trata de un rechazo a la autoridad, al mundo establecido, a todo aquello por lo que se luchó y respetó,  y que en la vejez -pareciera decir entrelíneas el texto- pierde su sentido.

Miguel de Loyola – Santiago de Chile – Julio del 2017.

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