Leer, ¿un imperativo de nuestro tiempo?

leerSe habla mucho de la falta de lectura en nuestro país desde hace ya más de cuatro décadas. Sin embargo, no se toman medidas concretas para mejorar los índices de lectura. La falta de pragmatismo en ciertas materias, puede ser la causa del problema. No se va a mejorar el asunto vociferando a cada tanto que son alarmantes los niveles de lectura.

Frente a todo problema, urge ir al principio para plantear soluciones, proyectos, políticas educacionales adecuadas. Y eso no se ocurre, debido a las presiones que vive constantemente el Ministerio de Educación, provenientes de todos los ángulos, o sencillamente por negligencia de sus agentes, quienes parecen siempre más preocupados de cuidar sus puestos de trabajo por sobre cualquier otra materia. Cuando la ineficiencia se apodera de los Ministerios, no hay solución posible. Calculo que el Ministerio de educación debe tener un número impresionante de cargos de más, y eso lo hace ineficiente, porque no hay quien resuelva. La cadena de mandos debe ser un espanto, donde cada cual impone sus ideologías, por supuesto.

La primera tarea debiera ser configurar un equipo creativo y productor, capaz de llevar a cabo ideas y soluciones concretas referidas al tema. Los cambios de ministros indudablemente afectan la continuidad del proyecto ejecutado por el ministro anterior, y eso sucede muy a menudo en un ministerio tan sensible como Educación. Existe por tanto la necesidad de llevar a cabo proyectos a largo plazo, que vayan por encima del cambio de ministros, y puedan perdurar en el tiempo lo suficiente para lograr su objetivo. Sólo así será posible obtener resultados positivos. Una tarea ciertamente imposible, dado el voluntarismo o vanidad de los funcionarios que asumen los puestos de poder tras cada cambio de gobierno o ministro.

Está claro que donde hay que poner ojo es en la enseñanza pública y privada, desde la básica hasta la universitaria, planificando un derrotero que permita atacar el problema y solucionarlo a largo plazo. A mi entender, el problema comienza a partir de la influencia de las teorías científicas en el ramo llamado hoy Comunicación y Lenguaje, y que ayer conocíamos simplemente como Castellano. La imposición de la jerga propia de los lingüistas a la hora de analizar una obra literaria, ha terminado por matar el gusto por la lectura. Dichos análisis practicados por las teorías del lenguaje, lejos de acercar a los alumnos, los alejan para siempre del hábito de lectura. En esta imposición, desde luego, tiene mucha injerencia el Ministerio de Educación, porque es allí donde se fraguan los programas educativos del país. En consecuencia, bastaría con modificar dichos programas para corregir los problemas de lectura. No es tarea fácil, porque paradojalmente el Ministerio en vez contratar educadores con experiencia práctica en educación, contrata a tecnócratas de la educación, algo así como seudos científicos de las mal llamadas ciencias de la educación, que no dan pie en bote, porque no han ejercido nunca la tarea de enseñar en una sala de clases. Saben mucho, desde luego sobre teorías del lenguaje, pero dicho saber está en otra dimensión, y no sirve para corregir el problema de lectura que nos afecta.

Miguel de Loyola – Santiago de Chile – Mayo del 2018

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