Plataforma, de Michel Houellebecq

plataformaLa novela Plataforma de Houellebecq, publicada el año 2002, nos introduce en el mundo del turismo, de los viajes de placer…Michel,  funcionario del departamento de cultura del gobierno francés, después de la muerte de su padre y transformarse en su único heredero, sale de viaje  con destino a Tailandia. Durante el viaje conoce a Valérie –quien forma parte del grupo de turistas en que va Michel. Con ella, después de regresar a París, vivirá una larga aventura amorosa, sumada a otros muchos viajes rotulados con las mismas características.

Michel, en tanto narrador protagonista de la historia, responde a lo que ya podríamos denominar personaje clásico de las novelas europeas de los últimos decenios. Un ser en principio solitario, anodino, sin grandes pasiones, más bien del tipo depresivo,  pero capaz de vaciar su mundo interior ante los ojos del lector, desde una perspectiva consciente y extremadamente racional. Este narrador decodifica punto por punto sus placeres, especialmente sexuales, acercándose por momentos a la novela pornográfica por el grado de impudicia de algunas de sus escenas. Sin embargo, no nos dice mucho acerca de sus dolores. La muerte de su padre se parece en mucho a la perspectiva apática del personaje del Extranjero, de Camus. Asistimos a él a través de su mirada distante, indolente, que no se deja afectar por nada de lo que acontece a su alrededor. Salvo, como dijimos, el sexo, en tanto forma probada de placer.

La historia esta contada -y muy bien contada- en primera persona, y por momentos pareciera que es  básicamente el morbo sexual el soporte mayor  de la intriga  que conduce al lector a leer hasta la última página. Sin embargo, vemos como poco a poco, una vez que Michel conoce a Valérie y establecen una relación de pareja estable, aunque muy al estilo europeo, la novela comienza a cobrar mayor  peso psicológico, moral y también social, en tanto obra literaria capaz de convertirse en una apología del mundo moderno, sustentado por un capitalismo implacable. Valérie trabaja en turismo al más alto nivel y a través de los proyectos de la empresa donde trabaja, la novela cuestiona todo este aparato gigantesco creado por las empresas del rubro con el fin de ganar dinero, gatillando en la conciencia colectiva de los turistas el deseo del placer erótico.

Los viajes de Michel y Valérie a países exóticos, Tailandia, Cuba, y otros, son recreados y cuestionados ante los ojos del lector por este narrador que no se debilita en ningún momento en su afán de describir ya como una filmadora o supraconciencia lo que ve, piensa y siente a su alrededor, lo mismo que lo que sucede en su interior.

Tal vez la tensión de la narración decae en las últimas páginas. Nunca ha sido fácil un final para la ficción. Pero, con todo, la novela ya ha hecho lo suficiente como para agradecer la narración.

Miguel de Loyola –     Santiago de Chile – 16 de Marzo de 2003

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s