El Ulises de James Joyce, una aproximación.

ulisesBorges fue uno de los primeros en dudar de quienes hablan del Ulises de James Joyce como si lo hubieran leído hasta el cansancio. Dijo textual:  “Muchos lo han analizado. Ahora, en cuanto a leer el libro desde el principio hasta el fin, no sé si alguien lo ha hecho.” Una opinión con la cual no puedo estar más de acuerdo, sobre todo cuando leo reseñas y comentarios referidos al libro que no hacen más que repetir lo que otros ya han dicho hace más de un siglo, sin haber leído más de un par de capítulos de los 18 que componen la novela del afamado escritor irlandés.

Es evidente que un libro de más de mil páginas sin el decurso acostumbrado de novelas de esa magnitud, no resulta fácil de leer, de llegar hasta el final, ayer ni hoy sin perderse. Por ahí comienza la complejidad del famoso libro de Joyce. Nos enfrentamos a un texto que escapa a las convenciones literarias tradicionales y por eso remece al lector. Es decir, lo somete a dudar, a cuestionar lo que está leyendo, porque evidentemente enfrenta un texto sin aquel hilo conductor tradicional de la novela que usualmente lo lleva desde un principio hasta un final.

En Ulises, el narrador introduce al lector directamente en la cabeza de sus personajes, y lo convierte -al lector- en protagonista de la historia, en una suerte de espejo, pero no exterior, sino interior, intimo. Es decir, el lector comienza a verse a sí mismo en esa aparente banalidad de la vida cotidiana, que se traduce en un diálogo constante consigo mismo, mientras se ejecutan actos comunes y corrientes, como afeitarse, mirarse al espejo, mirar por la ventana, mientras se está pensando en otra cosa, en cualquier cosa, en una canción, o en el rostro de alguien, en alguna imagen del pasado… Por allí quizá comienza el impacto principal de la novela. Joyce nos está retratando, está pintando el estado de conciencia volátil y efímero del hombre.

Las relaciones intertextuales del texto, sobre las cuales abundan comentarios y suposiciones de especialistas, no son lo fundamental de la novela, aunque se puedan apreciar después. Lo fundamental pasa por la réplica que hace Joyce de la vida misma, metiéndose en la cabeza de sus personajes, que dicho sea de paso, y en esto concuerdo con los estudiosos del tema, son el alter ego del propio escritor que está buscando retratarse a sí mismo para saber quién es, qué es en definitiva un hombre. Es decir, lo que busca retratar en su Ulises, es el misterio humano. El misterio de existir, pensar y sobre todo sentir. Por allí, para Joyce, pasa todo, la corriente más importante. Busca retratar los sentimientos, pero como son de naturaleza inasible, la tarea no es fácil. Sin embargo, en muchos capítulos lo consigue. Consigue adentrarse y poner frente al lector el peso y la fragilidad de los sentimientos que conmueven constantemente a los hombres en cada instante de su vida.

Miguel de Loyola – Santiago de Chile – Marzo de 2001

Un comentario en “El Ulises de James Joyce, una aproximación.

  1. De acuerdo, lo he leído tres veces y siempre encuentro algo que no había advertido, Se me han quedado algunos personajes inolvidables, como burlón Buck Milligan, o el Ciudadano, o partes como el interminable cuestionario o esa otra imposible obra de teatro. La parte de Marion es un logro hasta ahora insuperado, porque a pesar de pasar sin transición de un pensamiento a otro, sin puntos ni comas, se entiende perfectamente. Enciclopédico además.

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