En el borde del mundo, memorias de Juan Guzmán Tapia.

Las memorias del juez Juan Guzmán Tapia, vertidas en su libro En el borde del mundo, nos ponen al corriente de las encrucijadas que lo llevaron a convertirse en el primer juez que puso en marcha los procesos en contra de Augusto Pinochet, tendientes a sindicarlo como responsable de los excesos y crímenes cometidos durante su gobierno.

           

La justicia tarda, pero llega. Este viejo aforismo, acuñado a lo largo de los siglos, y en el cual se suele descreer cuando nos asfixia la injusticia, poco a poco va volviendo a dar su sabia luz en Chile, en la medida que se sigue indagando sobre los crímenes  de la Dictadura.

           

Juan Guzmán Tapia, hijo del ilustre poeta chileno Juan Guzmán Cruchaga, movido por el deseo de llegar a establecer la verdad de los hechos, asunto que constituye la primera misión del juez consecuente, no vacila en afrontar la responsabilidad de encarar al hombre que fuera el más poderoso e intocable durante y aún después de la dictadura.

           

La pluma clara y precisa del juez, refleja su notable condición de escritor. Una tarea a la que imaginamos dedicará su vida, ahora después de jubilar a la temprana edad de sesenta y cinco años, sin la ambición de perpetuarse en el Poder Judicial hasta la ancianidad, como lo han hecho y siguen haciéndolo la gran mayoría de los magistrados de la república.

           

Juan Guzmán Tapia pone al lector al corriente de innumerables situaciones sufridas  durante el proceso de investigación. Diligencias que lo condenaron también a ser cuestionado en su vida privada, en su intento justiciero por esclarecer la verdad de los casos: “Caravana de la muerte”, “Conferencia”, “Operación Cóndor”, “Operación Colombo” , privándolo de su tranquilidad individual y familiar.

 

Por otra parte, el autor es capaz de sincerarse al extremo de reconocer su fidelidad y la confianza de su familia en el Golpe militar de 1973, sin sospechar en los excesos a que llegaría una vez enquistada en el poder. Asunto que no todos los chilenos son todavía hoy capaces de reconocer con la misma honestidad. En Guzmán, de familia conservadora y enlazada con la aristocracia criolla, pudo más su compromiso con la Justicia que con cualquier otro vínculo. Sin duda, esa constituye la nobleza mayor de un hombre.

 

Miguel de Loyola – Santiago de Chile – 2005

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