La lección del maestro. Muerte de Gabriel García Márquez.

garcia márquezLa lectura es una conversación íntima a tal punto, que uno termina sintiéndose amigo del escritor. aunque no haya tenido la posibilidad de conocerlo personalmente, ni lo llegue a conocer nunca. La comunicación que establecemos con el texto, o la que el texto establece con nosotros, nos permite hablar de quien lo ha escrito, en términos de un viejo y querido amigo, conocido desde tiempos remotos.

Hoy, jueves 17 de abril del 2014, la muerte de Gabriel García Márquez me conmueve, siendo la muerte de por sí un hecho conmovedor, la muerte de un amigo termina siendo siempre un hecho desolador. Sigue leyendo

El cuento y la novela. Génesis escritural, temáticas, influencias, resultado.


Génesis

Para comenzar esta conversación, quiero partir citando el ensayo: El desafío de la creación, donde Juan Rulfo (1917-1986) sostiene  los siguiente:  yo les tengo mucho miedo a los intelectuales, por eso trato de evitarlos; cuando veo a un intelectual, le saco la vuelta, y considero que el escritor debe ser el menos intelectual de todos los pensadores, porque sus ideas y sus pensamientos son cosas muy personales que no tienen por qué influir en los demás ni hacer lo que él quiere que hagan los demás. Sigue leyendo

Fragmento de novela inédita: Motivos Sentimentales

Capítulo 14

Esa noche Octavio encontró a su mujer durmiendo destapada sobre la cama. Tuvo entonces la intención de abrigarla. Pero no lo hizo por temor a despertarla. Diamela pasaba a veces por temporadas de sueño ligero y cualquier ruido extraño conseguía despertarla abruptamente, con el consiguiente mal humor que suele sobrevenir después, y en el caso concreto suyo podía alcanzar niveles patológicos. Prefería en esa ocasión verla durmiendo, aparentemente tranquila. Y acaso por primera vez durante su vida matrimonial, Octavio se encontró a sí mismo en medio del silencio y la soledad de la habitación, observándola dormir. Sólo entonces, como saliendo de un estado de aturdimiento general -en el cual hubiese estado sumido por largos años-, poco a poco comenzó a tomar cierto grado de conciencia de los estragos causados por los años en el cuerpo de Diamela, ayer maravilloso y angelical como nadie mejor que él lo podía recordar.

Sus pupilas se habían detenido primero en los pliegues del cuello, pliegues que -acaso por la misma posición en que se hallaba acostada- se prolongaban más allá de éste, abarcando parte del busto, donde se interrumpían abruptamente. La camisa de dormir impedía a sus pupilas escrutadoras proseguir más abajo su Sigue leyendo