Richard Ford, El periodista deportivo

Frank Bascombe, supuestamente periodista deportivo (aunque no podamos verlo como tal), nos cuenta en primera persona su vida. Especialmente, la  que ha llevado desde la muerte de su hijo Ralph y de su separación matrimonal con X. El tono abúlico del narrador es el que conocemos y estamos acostumbrados a ver en las últimas novelas del siglo. Se trata de un anecdotario que abunda en reflexiones personales acerca de la vida, sin tomar un curso definitivo hacia la fantasía novelesca, hiper realismo.

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Sándor Márai, El último encuentro.

 El título original de esta novela que recién ahora celebra el mundo literario español, inicialmente fue A la luz de los candelabros. Con ese título puesto por su autor circuló primero, sin conseguir el elogio ni el tiraje que ha conseguido hoy, tras varios años de fallecido el escritor. Se trata, sin duda, de una obra maestra, escrita por un autor de origen húngaro que pasó por este mundo sin alcanzar los laureles que consiguen otros, con tanto menos mérito. Cabe preguntarse: ¿Cuántos otros autores son ignorados, pasados a llevar por la taquilla, por aquellos que levantan polémica y se hacen pagar como grandes novelistas si serlo realmente?  (más…)

Irme Kertész. ¿Dónde están esas voces de protesta?

“El apoyo estatal a la literatura es la forma estatalmente encubierta de la liquidación estatal de la literatura.”

                                    Estas palabras pronunciadas por el protagonista de la novela  Liquidación,  a propósito de su situación particular como editor de una editorial estatal, parecen lo bastante agudas como para sentarse a reflexionar en tornos a sus implicancias. Desde luego, acotan una realidad que no está lejos de la nuestra.

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José Saramago, El hombre duplicado

Tertuliano Máximo Afonso viendo una película  recomendada por un colega (“Quien no se amaña no se no se apaña”), descubre que uno de los personajes secundarios de la cinta es idéntico a él. Ni más ni menos su más fiel retrato. De ahí en adelante el protagonista de “El hombre duplicado” no volverá a dormir tranquilo, y hará en lo sucesivo todo lo posible para saber de quien se trata, indagando en otras cintas hasta dar con el nombre real del actor, para conocerlo y encararlo con el propósito de saber cuál de los dos es el impostor. (más…)

Isabel Allende. La casa de los espíritus (1982).

En “La casa de los espíritus” (1982), Isabel Allende consigue recrear literariamente parte de la historia de Chile, desde principios del siglo XX hasta bien entrado el Golpe Militar de septiembre de 1973. A pesar de la evidente semejanza con ciertos tópicos y aun con personajes atribuibles a la ingeniería novelesca de García Márquez en sus inolvidables “Cien Años de Soledad” (1967), la hábil narradora chilena termina consolidando un estilo propio, alimentado por un torrente inagotable de fantasía natural para crear personajes y recrear circunstancias que guardan esa dosis indispensable de relación literaria con la realidad que se busca retratar. (más…)