Fedor Dostoievsky, Humillados y Ofendidos

En Humillados y ofendidos, la relación amorosa que nos entrega de primera mano el narrador, no deja de sorprender otra vez por la introspección de esa conciencia culposa que el novelista hace con sus personajes. Vania (Iván Petróvich), escritor y narrador de la historia, nos introduce en la problemática que lo afecta por causa del noviazgo entre Alioscha y Natascha, de quien él también está enamorado desde hace muchos años. Se produce así un triángulo en el cual Vania servirá de paño de lágrimas a Natascha, y también por momentos al propio Alioscha. Conmueve la lealtad de Vania para con ambos, al extremo que a ratos resulta difícil comprender la grandeza de su espíritu para no despreciar a su rival y permanecer fiel a la amistad.

Por momentos a este lector le gustaría saber si los personajes responden al estereotipo del hombre ruso de aquella época, o si se trata sólo de una idealización del espíritu humano. Hoy, es posible que algún crítico pudiera catalogar a los personajes de Dostoievski como naif, por su incipiente ingenuidad. El candor deslumbra en contraste, por ejemplo, con la oscuridad del alma de los personajes de la novela actual. No sabemos si se trata de mera ingenuidad por parte del propio escritor, o bien de una espiritualidad excepcional del alma del pueblo ruso.

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Jim Thompson.Ciudad Violenta,

Cuando se lee a autores de la llamada novela negra de calidad indiscutible, como los norteamericanos Dashiel Hammentt, Raymond Chadler y Jim Thompson, asaltan dudas respecto a las supuestas diferencias hechas por la crítica literaria en relación a una supuesta calidad menor de este género. Se trata de obras tanto o mejor escritas, con un desarrollo psicológico de los personajes tan acabado como los del propio Dostoievsky, con una tensión dramática (intriga) todavía más tirante, y además, con finales las más de las veces felices, en pro de la justicia, la gran mayoría.

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John Fante, Al oeste de Roma.

El vigor y entusiasmo de la pluma del llamado padre del hiperrealismo sucio resulta impresionante, y uno se frota los ojos pensando cómo pudo este tremendo escritor norteamericano pasar ignorado por la crítica durante tantos años. Sin la generosidad de Charles Bukowsky, no cabe dudas que habría pasado desapercibido por  el  público lector.¿Cuántos como él se habrán perdido por ignorancia de la crítica?

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La señorita Elisa

Publicado en revista de cultura
Cuento de Miguel de Loyola

A la señorita Elisa le gustaba conversar con Gabriela Mistral en la plaza, por ese motivo algunas personas al sorprenderla en esa situación la tildaban de lunática. Los niños no podían evitar reírse cuando la oían hablando con la inmutable efigie de piedra. Los ancianos en cambio, sentados en los escaños en los días soleados ojeando el diario, guardaban respetuoso silencio frente a tales circunstancias.

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La señorita Elisa

LA SIGNORINA ELISA

Miguel de Loyola

Alla signorina Elisa piaceva parlare con Gabriela Mistral 1 nella piazza, per questo molte persone che la sorprendevano in questa situazione la prendevano per lunatica. I bambini non potevano astenersi dal ridere nel sentirla parlare con l’inalterabile effige di pietra. Gli anziani, invece, seduti sulle panchine, nei giorni più caldi, mentre sbirciavano il quotidiano, mantenevano un rispettoso silenzio davanti a tale situazione. Poi quando aveva finito il suo monologo, la salutavano con cordialità, e lei rispondeva con un cenno, un cenno caratteristico, che consisteva nel muovere varie volte consecutivamente la sua testa bianca, mentre sulla sua faccia dalla bianca carnagione, quasi trasparente, prendeva vita un particolare sorriso di benevolenza. Dopo (más…)

¿Se acuerdan de los trolebuses?

Trolebuses y transantiago
“Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado.”
Voltaire

A principios de los años 70 fueron eliminados de Santiago los trolebuses porque entorpecían la circulación vehicular de la ciudad. Su excesivo tamaño para la estrechez de las calles resultaba un gran inconveniente, sostenían entonces los especialistas en transporte público, o bien los interesados en eliminarlos. Sin embargo, esos vehículos tenían la exquisita particularidad de no emitir gases y recuerdo con mucho placer su suavidad enguatada para transportar a los pasajeros de un punto a otro de la ciudad. Corrían a lo largo de Vicuña Mackena, también por Irarrázal hasta la plaza Egaña, Alameda, por cierto, rematando sus recorridos en la otrora mítica estación Mapocho, la cual tampoco existe hoy como tal. La flota de trolebuses pertenecía a la empresa de transportes colectivos del Estado ETCE, y sus choferes vestían uniforme gris, y rara vez se molestaban a la hora de transportar escolares. Hubo un intento de resurrección de este tipo de transporte público por allá a principios de los 90, y circularon algunos por un breve lapso de tiempo, pero finalmente fueron sacados de circulación. Se puso así fin otra vez al sueño de la resurrección de los buses limpios, para dejar paso libre a los contaminantes.
Veinte años más tarde, cuando la población vehicular alcanza niveles alarmantes en la ciudad, copando ya no sólo las tradicionales avenidas, sino también las arterias aledañas y aún las calles interiores de los (más…)

Fragmento de novela inédita: Motivos Sentimentales

Capítulo 14

Esa noche Octavio encontró a su mujer durmiendo destapada sobre la cama. Tuvo entonces la intención de abrigarla. Pero no lo hizo por temor a despertarla. Diamela pasaba a veces por temporadas de sueño ligero y cualquier ruido extraño conseguía despertarla abruptamente, con el consiguiente mal humor que suele sobrevenir después, y en el caso concreto suyo podía alcanzar niveles patológicos. Prefería en esa ocasión verla durmiendo, aparentemente tranquila. Y acaso por primera vez durante su vida matrimonial, Octavio se encontró a sí mismo en medio del silencio y la soledad de la habitación, observándola dormir. Sólo entonces, como saliendo de un estado de aturdimiento general -en el cual hubiese estado sumido por largos años-, poco a poco comenzó a tomar cierto grado de conciencia de los estragos causados por los años en el cuerpo de Diamela, ayer maravilloso y angelical como nadie mejor que él lo podía recordar.

Sus pupilas se habían detenido primero en los pliegues del cuello, pliegues que -acaso por la misma posición en que se hallaba acostada- se prolongaban más allá de éste, abarcando parte del busto, donde se interrumpían abruptamente. La camisa de dormir impedía a sus pupilas escrutadoras proseguir más abajo su (más…)